Consecuencias del exceso de proteínas en la dieta

Consecuencias del exceso de proteínas en la dieta

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Las proteínas son necesarias para nuestro organismo, pero en su justa medida. Parece que en los países prósperos no puede faltar la carne en la alimentación y es, precisamente, en estos países, donde se ha disparado la tasa de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y cáncer. En un artículo anterior os hablábamos de los diferentes tipos de carne, en el artículo de hoy os contamos cuáles pueden ser algunos de los efectos negativos del abuso de estas carnes, ya que su consumo puede producir un exceso de proteínas en la dieta, con graves consecuencias para el organismo.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda que el consumo diario de proteínas se sitúe en torno al 12-15% del total de nutrientes. Este aporte se obtendrá de los principales grupos de alimentos ricos en proteínas; animales (carnes, mariscos, huevos…) y vegetales (cereales, legumbres, frutos secos…). En países como España, el consumo de proteínas se sitúa en valores que superan, en muchos casos, el 20% del consumo diario de nutrientes.

Consecuencias del consumo excesivo y continuado de proteínas

  • Depósitos de proteínas.  El exceso de proteínas puede ser utilizado por el organismo como una fuente de energía. Sin embargo, esta forma de obtener energía genera una serie de residuos que son pocos saludables ya que sobrecargan los órganos encargados de su eliminación. Según algunas investigaciones, algunas de estas proteínas pueden llegar a originar depósitos que dificultan el intercambio de nutrientes con las células, lo que hace que aumente la presión sanguínea. Además, estos depósitos provocan una pérdida de elasticidad en los vasos sanguíneos, siendo este un síntoma que se ha observado en patologías como la hipertensión o la arteriosclerosis.
  • Inflamaciones y coagulación sanguínea. Diversos estudios han señalado que los ácidos grasos omega-3 son beneficiosos para el organismo, puesto que alivian los dolores de aquellas personas que padecen artritis. Estos ácidos tienen un efecto activador sobre sustancias que regulan las inflamaciones y la coagulación sanguínea. Por el contrario, el ácido araquidónido, presente en productos de origen animal, tiene un efecto negativo sobre estos reguladores, provocando que se intensifiquen los fenómenos de inflamación y coagulación sanguínea, aumentando el riesgo de dolencias cardiovasculares.
  • Demasiadas grasas saturadas. Incluso las carnes magras tienen grasas saturadas. Estas grasas están relacionadas con distintas patologías, además de ser el depósito natural de muchos de los agentes contaminantes que se encuentran en el medio ambiente; pesticidas, contaminantes de las industrias, metales pesados,…
  • Alteraciones del intestino.  Diversos estudios han confirmado la relación que existe entre el consumo de carne y el riesgo de padecer cáncer de colón, siendo este el tipo de cáncer más extendido en Occidente, tras en de pulmón y mama. Esto es debido a que la carne es rica en sustancias contaminantes que han sido absorbidas del medio ambiente, y, además, su presencia en el intestino ocasiona procesos de putrefacción que alteran la mucosa intestinal. Por el contrario, el consumo de vegetales hace que se produzcan fenómenos de fermentación en el intestino, lo que favorece a la flora intestinal y mantiene a raya a los microorganismos perjudiciales.
  • Acidificación del cuerpo. La metabolización de las proteínas genera residuos de naturaleza ácida, hecho que se ve aumentado en el caso del consumo de carnes. Esto no debe suponer un problema si se lleva a cabo una dieta equilibrada en la que se produzca la ingesta de alimentos alcalinizantes. De no ser así, el organismo se acidifica, y, en su intento por restablecer el ph, el cuerpo tira de las reservas minerales (calcio, magnesio…), provocando un reducción de la masa ósea. Por eso, la osteoporosis está asociada al consumo excesivo de proteínas.

Algunos consejos para equilibrar la dieta y no exceder la dosis de proteínas diaria

  • Si has comido carne en la comida del medio día, evítala por la noche. Prepara para la cena un menú compuesto a base de vegetales. En nuestra sección de comida vegana, puedes encontrar numerosas recetas elaboradas 100% con ingredientes de origen vegetal.
  • Combina los platos, elaborando preparaciones en las que, aunque haya carne, las verduras y legumbres sean más abundantes. Un ejemplo de este tipo de combinaciones saludables lo puedes ver en nuestra receta de estofado de cerdo con verduras y setas.
  • Evita comer carne después de un plato de legumbres, ya que éstas son también ricas en proteínas. Es preferible completar la ingesta de legumbres consumiendo cereales y verduras. La proteína vegetal es más saciante que la animal, al ser rica en agua, por lo que a través de su consumo será más difícil que se produzca un exceso de proteínas.
  • Para disminuir el efecto acidificante de la carne, es recomendable consumir, previamente a la carne, ensaladas de verduras y sopas, de este modo, además de ayudar a nuestro cuerpo a alcalinizarse, disminuiremos el apetito y comeremos menos carne.
  • Las verduras ayudan a mantener estable el equilibrio sodio-potasio. La salud de las células depende de ese equilibrio. Los alimentos de origen animal  son ricos en sodio, y los vegetales lo son en potasio.

Imagen:flic.kr/p/7XR3AU Fuente:holistika

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