Membrillo casero

Membrillo casero

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Hacer dulce con los productos otoñales es una buena medida para disfrutar de ellos durante más tiempo. Igual que os propuse con el Dulce de boniato hoy os traigo un clásico: el dulce o carne de membrillo.

¿Sabíais que a las diosas del amor, la felicidad y la fertilidad Griegas y romanas se les ofrecían membrillos? Pues sí, esta fruta está asociada con la fertilidad, el amor y la armonía en el hogar. En las casas de nuestras abuelas se guardaban en los armarios para perfumar la ropa pero, por lo visto, se pensaba que también traían buenos augurios a la familia.

No sé si tienen alguna base esas creencias, pero lo que es cierto es que los membrillos tienen efectos beneficiosos para el sistema digestivo y que, además y no menos importante, la carne de membrillo es un delicioso manjar.

El refrán no dice que membrillo y queso sepan a beso, pero desde luego que maridan a la perfección. En la fotografía os dejo un ejemplo de presentación.

Estos días he hecho un par de veces carne de membrillo, no había elaborado este dulce nunca así que no sé si mi forma es la mejor, pero es fácil y rápida. El resultado es una preparación no excesivamente dulce y de textura firme pero tierna.

Ingredientes [Para aproximadamente 1kilogramo de Carne de membrillo]

Las cantidades que os pongo son “redondas” para que os hagáis una idea, pero realmente lo que hago es poner un 20% menos de azúcar que de membrillo.

  • 600 g de membrillo limpio, previamente cocido y escurrido.
  • 480 g de azúcar blanquilla.
  • Agua para cocer con un chorrito de limón: la suficiente para que queden cubiertos los trozos por completo.

Elaboración de la Receta

  1. Lavaremos bien los membrillos, los pelaremos y les retiraremos el corazón. Haremos trozos no demasiado grandes y los coceremos en agua con unas gotas de limón. Cuando transcurran entre 8 y 10 minutos los pincharemos con un tenedor y, si ya están blandos, los retiraremos a un colador hasta que queden escurridos.
  2. En una cacerola pondremos la fruta con el azúcar e iremos cociéndola a fuego mediano sin dejar de remover hasta que coja algo de cuerpo.
  3. Pasaremos la batidora por la preparación y continuaremos cociendo y removiendo hasta que veamos que la cuchara de madera se mantiene “en pie”. Otro método para saber si ya tiene la consistencia adecuada es poner media cucharadita en un plato frío y si el dulce cuaja rápido, ya lo tenéis hecho. Yo lo he tenido al fuego unos 40 minutos, pero depende de la cantidad de agua que tengan los membrillos.
  4. Como el dulce me estaba quedando algo pálido, se me ocurrió darle color de una forma que tal vez no sea muy ortodoxa, pero que ha funcionado. Os lo cuento por si os sirve: Colocad en una cacerola aparte una cucharada colmada de azúcar, sin agua, dejad que al calentarse se forme un caramelo dorado oscuro. Agregad el caramelo al membrillo que todavía mantendréis en el fuego (para que no haya choque por la diferencia de temperaturas) y lo removéis bien para que se integre.
  5. Verteremos la carne de membrillo en recipientes y dejaremos que se enfríen antes de guardarlos bien tapados en la nevera hasta que los consumamos.

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