Pan de manzana y sidra

Pan de manzana y sidra

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3 h y 45 m
Calorias: 333
Media

Hoy os traemos un pan entre cuyos ingredientes destacan la manzana y la sidra. Es un pan de miga muy tierna y  toque dulzón, que combina bien tanto con rellenos dulces como salados, aunque, desde Cocina Casera, os recomendamos que probéis a comerlo solo, ya que así seréis capaces de apreciar todos los matices que este pan encierra.

Ingredientes para Pan de manzana y sidra 2 unidades

  • Harina de fuerza - 391 gramos (si no encontramos, puede ser substituible por harina blanca de trigo)
  • Harina integral de trigo - 156 gramos
  • Harina integral de espelta - 234 gramos (en caso de no encontrar, se puede sustituir por harina integral de trigo)
  • Agua - 128 gramos
  • Sidra - 281 gramos
  • Manzana rallada (Golden) - 156 gramos
  • Margarina - 78 gramos
  • Sal - 16 gramos
  • Levadura seca de panadería - 5 gramos

Cómo hacer la receta de Pan de manzana y sidra

  1. En un cuenco grande, mezclamos las harinas, añadimos la manzana rallada, la margarina (a temperatura ambiente), el agua y la sidra. Mezclamos bien hasta que todos los ingredientes queden integrados. Tapamos con un trapo y dejamos reposar 25 minutos. Este reposo, que recibe el nombre de autolisis, hará que nos sea más fácil el posterior proceso de amasado. Siguiendo una técnica de amasados cortos, y reposos entre amasados, sin apenas esfuerzo tendremos lista nuestra masa.
  2. Pasado el tiempo de reposo, extendemos la masa sobre la mesa de trabajo ligeramente aceitada, distribuimos la sal  a lo largo de toda la superficie, y amasamos durante 1 minuto. Boleamos la masa (bolear significa formar una bola), para ello, seguimos los siguientes pasos: cogemos la bola de masa y la aplanamos ligeramente en forma de disco. Vamos replegando pequeñas zonas del borde de la masa hacia el centro de la misma y, una vez la tenemos en el centro, presionamos ligeramente para que se fije. Repetimos esta secuencia con distintas zonas del borde hasta que la masa quede recogida.. Una vez boleada, la metemos en el cuenco,  tapamos éste con un trapo y dejamos reposar durante 15 minutos.
  3. Pasados los 15 minutos, añadimos la levadura del mismo modo que acabamos de hacer con la sal. Amasamos 1 minuto, boleamos, metemos la masa en el cuenco, tapamos y dejamos reposar durante 15 minutos.
  4. Volcamos de nuevo la masa sobre la superficie de trabajo ligeramente aceitada. Amasamos durante 1 minuto. La masa ya debería empezar  a presentar un aspecto liso y brillante, aunque la presencia de margarina suele retrasar el desarrollo del gluten. Si nuestra masa aún presenta un aspecto granuloso, volvemos a dar otro ciclo de amasado y reposo. Si nuestra masa tiene una superficie lisa y brillante, está lista para iniciar la primera fermentación, para ello; aceitamos ligeramente las paredes del cuenco, formamos una bola con nuestra masa y la metemos dentro. Tapamos y la dejamos fermentar hasta que doble su volumen.
  5. Una vez que la masa ha doblado su tamaño, la volcamos sobre la mesa de trabajo y la dividimos en 2 porciones de 722 gramos aproximadamente. Formamos bolas con ellas, siguiendo el proceso de boleado explicado anteriormente, y las dejamos reposar sobre la mesa, tapadas con un trapo, durante 15 minutos. Este reposo hará que el gluten se relaje y nos sea más fácil el formado de los panes.
  6. Transcurridos los 15 minutos, formamos los panes. Para ello, cogemos una de las bolas y la aplanamos ligeramente en forma de disco. Doblamos la mitad superior del disco hacia el centro. Hacemos lo mismo con la mitad inferior. Doblamos los extremos también hacia el centro. Por último, volvemos a doblar la mitad superior pero esta vez la llevamos hasta solaparla con la mitad inferior del mismo modo que haríamos para cerrar una empanadilla. Sellamos bien la junta pellizcando suavemente. Una vez que hemos formado nuestro panes, los ponemos a fermentar, para ello, podemos ponerlos directamente sobre la hoja de papel vegetal que meteremos al horno, o podemos colocarlos en el interior de un cesto de fermentación que tenga una forma ovalada. Un recipiente de plástico nos puede hacer a la perfección el papel de cesto de fermentación. Necesitaremos un recipiente para cada pan. Procederemos, con cada uno de los panes, como sigue: ponemos un trapo, preferiblemente de algodón, en el interior del recipiente. Con ayuda de un colador lo espolvoreamos con harina, y ponemos el pan encima con el cierre (lo que durante el horneado estará en contacto con la bandeja del horno) hacia arriba. Tapamos el pan con un trapo, ponemos encima del trapo una bolsa de plástico, y dejamos fermentar hasta que el pan casi doble su tamaño.
  7. Precalentamos el horno a 250 grados con una bandeja en su interior.
  8. Una vez que los panes han doblado su tamaño, procedemos a hornearlos, para ello; sobre una bandeja invertida, ponemos una lámina de papel vegetal y volcamos los panes encima. Si pusimos los panes a fermentar sobre papel vegetal, transferimos la hoja con los panes a la bandeja invertida, o a una madera que nos haga las veces de pala. Con la ayuda de un cuchillo afilado, hacemos un corte  a lo largo de la superficie de los panes o dos cortes oblicuos, como prefiramos.
  9. Con la ayuda de la bandeja invertida,  o la madera, deslizamos los panes sobre la bandeja que hay dentro del horno. Antes de cerrar la puerta del horno, pulverizamos agua hacia las paredes del mismo con un pulverizador doméstico. Esto provocará un ambiente húmedo que será propicio para que el pan desarrolle un buen volumen.
  10. Bajamos el termostato a 230º y horneamos durante, aproximadamente, 45 minutos o hasta que el pan adquiera un color dorado. Hacia la mitad del horneado giramos el pan para que este se dore por igual.
  11.  Dejamos enfriar sobre una rejilla durante 3 horas.

Notas y Consejos

Las harinas del mismo cereal, y de distintas harineras, pueden presentar un comportamiento muy diferente, por ello, los tiempos de amasado son orientativos.  Los ciclos de amasado y reposo tienen como objetivo conseguir, sin apenas esfuerzo, una masa lisa y brillante, hecho que puede suceder antes de completar todos los pasos de la receta, en cuyo caso dejaremos de amasar, o, en otros casos, puede llevarnos un poco más del tiempo especificado.

Los tiempos de fermentación dependerán de la temperatura ambiente, por lo que estos variarán a lo largo del año. Es por ello que no nos gusta poner un tiempo de fermentación determinado en la receta.

La cantidad de levadura indicada en la receta es la adecuada para obtener un pan de buena calidad. Añadir mayor cantidad de levadura, con el fin de acelerar la fermentación, irá en detrimento de la calidad del pan obtenido.

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