Pollo al Ajillo

1 h y 15 m
kcal/100gr: 160
Fácil

Os traemos un plato que es tradicional de la cocina española, el Pollo al ajillo. Tanto es así, que hay pocos bares o tabernas donde no lo tengan en su carta. Yo lo tengo grabado en mi memoria, porque de pequeño mi madre lo solía preparar a menudo, unas veces usaba pollo y otras conejo, y siempre lo acompañaba de unas patatas fritas que incorporaba al plato durante los último minutos para que se impregnasen del sabor del guiso. No os perdáis la receta de hoy, o la de conejo al ajillo que también recogemos en nuestro recetario, porque con cualquiera de las dos os chuparéis los dedos.

El ajo se comenzó a usar como remedio contra numerosas infecciones hace miles de años. Su consumo aporta grandes beneficios al sistema inmunitario y a nuestro corazón. Diversos estudios han demostrado que actúa reduciendo los niveles de colesterol y presión arterial. Además, su consumo puede ayudar a prevenir y combatir diversos tipos de cáncer.

Para aprovechar todas las propiedades del ajo es preferible comerlo crudo, sin embargo, aunque lo cocinemos, podemos seguir beneficiándonos de algunos de sus compuestos. Por tanto, la receta de hoy es una buena forma de consumir una importante cantidad de este alimento. Además, al combinarlo con una carne baja en grasa como es la de pollo, obtenemos un plato realmente saludable con el que nutrimos nuestro cuerpo con una buena dosis de proteínas de gran valor biológico.

Ingredientes para 4 personas

  • Pollo troceado - 1 kilo
  • Cabeza de ajos - 1 + 1/2 unidad
  • Aceite de oliva - 60 gramos
  • Vino blanco - 400 gramos
  • Zumo de limón - 1/2 unidad
  • Sal - al gusto
  • Pimienta negra - al gusto
  • Perejil picado - 2 cucharadas grandes

Pasos del Pollo al ajillo

  1. Pelamos los dientes de ajo. Reservamos, aproximadamente, 1/3 para cocinarlos enteros y el resto los cortamos en finas láminas. Reservamos. Con la ayuda de un cuchillo afilado, quitamos la piel al pollo. Os recordamos que esta parte tiene una gran concentración de grasa, por lo que conviene retirarla.
  2. Calentamos el aceite de oliva en una olla. Cuando esté bien caliente, añadimos los dientes de ajo enteros. Cocinamos, a fuego suave, removiendo regularmente, hasta que se doren ligeramente. Debemos prestar mucha atención a este paso para que los ajos no se quemen, lo que haría que aportasen un desagradable sabor amargo al plato. Una vez que los ajos se han dorado los retiramos de la olla y reservamos.
  3. A continuación, echamos los trozos de pollo. Cocinamos, a fuego vivo, hasta que la carne se dore. Debemos girarla regularmente para que coja color por todos lados. Este proceso aportará un delicioso tostado a la carne, dotándola de mayor sabor. Una vez que esté dorada, retiramos de la olla y reservamos.
  4. Retiramos una buena parte del aceite que hemos usado para freír los ajos y el pollo, podemos reservarlo para otros guisos de carne. Ponemos la olla de nuevo al fuego. Añadimos los ajos laminados y cocinamos hasta que se doren un poco. Vertemos el zumo de limón para despegar la grasa que ha quedado pegada al fondo de la olla.
  5. Seguidamente, incorporamos los trozos de pollo y los ajos enteros. Sazonamos y removemos. Incorporamos el vino blanco. Cocinamos, con la olla destapada, a fuego medio, hasta que prácticamente todo el vino se haya reducido.
  6. Mientras tanto, picamos finamente el perejil. Cinco minutos antes de acabar la cocción, incorporamos el perejil. Acabada la cocción, retiramos la olla del fuego y servimos de inmediato.

Notas y Consejos

Probad a hacer esta receta con otros tipos de carne. Queda especialmente bien con conejo y aves.

A la hora de elegir el pollo fijaos que tenga una piel con un color blanquecino o ligeramente amarillo, libre de manchas, ya que esto es el mejor indicativo de que se trata de un producto fresco.

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