Tortilla francesa

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Tortilla francesa

La tortilla francesa es un plato de origen español que ha sido adoptado y mejorado por los franceses. Según cuenta la leyenda, el nombre de “tortilla francesa” surgió durante la Guerra de Independencia que enfrentó a la las tropas lideradas por Napoleón con las tropas españolas. Durante la duración de la contienda (1808-1814), los franceses bloquearon las fronteras y los alimentos comenzaron a escasear. Las patatas apenas podían encontrarse así que, los españoles, acostumbrados a hacer la tradicional tortilla de patatas, tuvieron que conformarse con hacerla solo de huevos. Como los que habían originado esta escasez de alimentos eran los franceses, se bautizo a esta nueva tortilla surgida de la necesidad como “francesa”.

Preparar una tortilla francesa es de lo más sencillo; en esencia, se cascan y baten unos huevos con un poco de sal, se calienta un poco de aceite en una sartén, se vierten los huevos batidos, y se cocinan hasta que cuajan. A pesar de su sencillez, lo cierto es que hay algunos aspectos que debemos tener en cuenta si queremos una tortilla tierna y jugosa. En la receta que os proponemos a continuación podéis ver una de las muchas formas de conseguir jugosidad en esta elaboración. Al final del paso a paso, en el apartado de “consejos y anotaciones”, os damos más recomendaciones para lograr tener éxito.

Os invitamos a que miréis el vídeo que acompaña a esta receta, porque en él os mostramos todo el proceso de elaboración.

¿Os apetece aprender a hacer la mejor tortilla del mundo? ¡No perdáis detalle!

Vídeo de la Receta

Ingredientes [Para 1 persona]:

  • Huevo – 2 unidades
  • Sal – al gusto
  • Aceite de oliva – 1 cucharada grande
  • Levadura química (polvos de hornear) – 1/3 cucharada pequeña

Elaboración de la Receta

  1. Cascamos los huevos de uno en uno y separamos las yemas de las claras. Ponemos las claras en el vaso de la batidora eléctrica, añadimos un poco de sal y, con el accesorio de varillas, las montamos a punto de nieve. Reservamos en la nevera.
  2. En un cuenco mediano, ponemos las yemas y la levadura química, batimos un poco con el batidor eléctrico.
  3. Untamos una sartén antiadherente con un poco de aceite de oliva. Para ello, podemos hacer uso de una servilleta de papel. Calentamos la sartén a fuego medio.
  4. Sacamos las claras de la nevera y los echamos en el cuenco con las yemas. Con la ayuda de una espátula, mezclamos llevando a cabo movimientos envolventes para que la mezcla no pierda mucho aire.
  5. Cuando la sartén esté caliente, vertemos en su interior el contenido del cuenco.
  6. Cocinamos durante unos pocos minutos por ambos lados para que el huevo cuaje, dando lugar a una tortilla de color ligeramente dorado.
  7. Apartamos la sartén del fuego y servimos de inmediato.

Anotaciones y Consejos

Cuando casquéis los huevos prestad especial atención para aseguraos de que no cae ningún trozo de cáscara en el cuenco. No es agradable encontrar cáscara de huevo en la tortilla.

Si queréis que vuestra tortilla quede más jugosa, podéis añadir un poco de leche una vez que hayáis batido los huevos. No importa si se trata de una leche desnatada o entera. También podéis usar algún tipo de leche vegetal. Con la leche de almendra y de soja se obtienen muy buenos resultados.

Es importante que la sartén sea antiadherente, porque si no el huevo se nos acabará pegando y, más que una tortilla, conseguiremos unos huevos revueltos.

Cocinar la tortilla a fuego medio es importante para que los huevos se cuajen poco a poco.

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