Caldo de verduras

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Caldo de verduras

Un buen caldo es el mejor punto de partida de muchas elaboraciones. Y aunque en la actualidad podemos comprar caldo de verduras en muchos establecimientos, lo cierto es que merece la pena tomarse la molestia de elegir nosotros mismos los ingredientes y prepararlo en casa, porque obtendremos un producto muy superior a cualquier otro que podamos comprar. Una vez hecho, podemos congelarlo para disponer de él en cualquier momento. En Cocina Casera, hemos usado caldo de verduras en numerosas recetas, como en el caso de nuestra sopa de aguaturmas o en el de nuestras patatas a la sidra.

A pesar de que nos ofrecen las pastillas de caldo concentrado como la panacea de la cocina moderna, la realidad es bien distinta, ya que dichas pastillas están compuestas por numerosos componentes químicos que buscan realzar el sabor de los platos de manera artificial y poco saludable. Uno de estos componentes es el glutamato monosódico, con comprobados efectos secundarios. Además, se utilizan también otras sustancias nada recomendables como son saborizantes, espesantes, colorantes e importantes cantidades de sal refinada. Si por cualquier motivo os veis en la necesidad de usar estas pastillas, intentad al menos que sean ecológicas, ya que contienen menos tóxicos que las convencionales.

Como podréis comprobar a continuación, la elaboración del caldo vegetal que a continuación os proponemos es realmente sencilla. Tan solo hay que pelar y trocear unos cuantos ingredientes y cocinarlos en una olla con agua hasta que extraigamos todo su sabor.

Antes de comenzar con la elaboración de esta receta, os recomendamos la lectura de nuestro artículo; “Cómo hacer el caldo perfecto“, en el que os damos unos cuantos consejos que os serán de gran ayuda a la hora de preparar vuestro caldo. ¡No os lo perdáis!

Vídeo de la Receta

Ingredientes [Para 1 litro]:

  • Agua- 1’5 litros
  • Chirivia – 1 unidad
  • Nabo – 1 unidad
  • Zanahoria – 1 unidad
  • Apio – 1 unidad
  • Rábano – 2 unidades
  • Puerro – 1 unidad
  • Hoja de cardo blanco – 1 unidad
  • Hierba limón – 4 ramitas
  • Sal – al gusto
  • Jengibre – 1/2 cucharadita
  • Aceite de oliva – 3 cucharadas grandes
  • Laurel – 1 hoja

Elaboración de la Receta

  1. Comenzamos la receta preparando todas las verduras. Por un lado, lavamos y quitamos la parte fibrosa a la hoja de cardo. Esto lo hacemos con la finalidad de aprovechar después la hoja, pero, si no lo vamos a hacer, podemos añadirla tal cual a la olla. Una vez limpia, la troceamos y reservamos.
  2. Quitamos las hojas al apio y cortamos los tallos en trozos medianos.
  3. Lavamos y quitamos la capa externa al puerro. Cortamos éste en trozos medianos.
  4. Procedemos del mismo modo con las verduras que nos quedan (zanahoria, rábano, chirivia y nabo). Con la ayuda de un pelador les quitamos la piel y cortamos en trozos medianos.
  5. A continuación, calentamos aceite de oliva en una olla grande y añadimos todas las hortalizas. Ponemos también la hierba limón, la hoja de laurel, el jengibre y la sal. Freímos durante unos pocos minutos para que la superficie de las verduras se dore lo que hará que aporten mayor sabor al caldo.
  6. Cuando la verdura esté un poco dorada, vertemos el agua y llevamos a ebullición.
  7. Cuando el agua rompa a hervir, cocinamos a fuego medio, de modo que se mantenga un hervor moderado. Cocinamos durante un tiempo aproximado de una hora.
  8. Durante la cocción, prestamos atención a la posible formación de espuma en la superficie del caldo, indicativo, si apareciese, de que alguna verdura presenta restos de suciedad. Con una espumadera debemos retirar dicha espuma.
  9. Pasado el tiempo de cocción, retiramos todos los ingredientes y filtramos nuestro caldo haciendo uso de un colador. Usamos de inmediato, o dejamos enfriar para refrigerar o congelar.

Anotaciones y Consejos

En la elaboración del caldo podéis usar todo tipo de verduras, lo único que debéis tener en cuenta es que deben ser ingredientes en perfecto estado, un caldo no es un vertedero donde echar todos restos de hortalizas en mal estado.

Aunque hemos usado un poco de sal para preparar esta receta, podéis hacerlo sin ella. Tanto si la añadís como si no, es algo que debéis tener en cuenta a la hora de hacer uso de dicho caldo.

Una vez que tenemos este fondo vegetal, podemos volver a hervirlo para reducirlo y concentrar más el sabor.

A la hora de congelarlo, podemos hacerlo en forma de cubitos, de este modo los tendremos listos para añadir a cualquier guiso.

Con los restos de verduras que nos han quedado, podemos hacer un delicioso puré añadiendo un poco de caldo.

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