Educar el Cerebro para que prefiera Comida Saludable

Educar el Cerebro para que prefiera Comida Saludable

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Cuando iniciamos una dieta de adelgazamiento uno de nuestros principales temores es que no seamos capaces de tener la suficiente fuerza de voluntad para renunciar a las hamburguesas, sin embargo, es posible educar el cerebro para que prefiera comida saludable.

Hasta hace poco los científicos siempren habían creído que los circuitos cerebrales que nos empujan a sentir preferencia por la comida poco saludable están establecidos de tal forma que es casi imposible acabar con ellos. Dicho de otro modo, se creía que las personas acostumbradas a llevar una dieta hipercalórica estaban condenados de por vida a sentirse tentados por los alimentos a los que estaban acostumbrados. Sin embargo, recientes estudios han demostrado que el cerebro puede ser educado para preferir alimentos saludables.

En palabras de Susan B. Roberts, profesora de la Universidad de Tuffs, “no nacemos amando las patatas fritas y odiando los alimentos integrales”. Nuestra inclinación hacia determinados alimentos se va formando poco a poco a lo largo del tiempo en respuesta a una ingesta repetida.

Conociendo nuestros gustos a través de nuestra mente

Para estudiar el modo en el que nuestro cerebro puede ser reeducado, se llevó a cabo un estudio que consistió en la puesta en práctica de un nuevo programa de pérdida de peso diseñado por un equipo de investigadores de la Universidad de Tuffs, y al que se sometió a 13 personas, 5 de las cuales actuaron como control.

Tras varias semanas de programa, se pudo comprobar que las personas que seguían el programa vieron aumentado su deseo por alimentos saludables y reducidas sus preferencias por aquellos que no lo son. Se realizaron escáneres de resonancia magnética tanto al inicio como a la finalización de estudio (su duración fue de 6 meses). Las pruebas pusieron de manifiesto que se había producido un cambio en las áreas cerebrales relacionadas con la adicción y el aprendizaje, pero solo en quienes participaron en el programa y no en el grupo de control. Tras seis meses, el cerebro presentaba mayor sensibilidad hacia alimentos saludables y bajos en calorías, además, también se produjo una disminución del deseo de comer alimentos poco saludables, para los científicos, este efecto combinado es la clave del funcionamiento de este plan de adelgazamiento.

Querer es poder

Este estudio es la primera prueba científica de que se puede reeducar nuestro cerebro para que sienta atracción por alimentos saludables y vaya poco a poco perdiendo el interés por aquellos que no lo son. Si somos capaces de orientar nuestro cerebro por el buen camino, seremos capaces de interiorizar poco a poco los cambios, haciéndolos nuestros.

Thilo Deckersbach, principal autor del estudio, afirma que si bien técnicas como el bypass gástrico pueden hacernos perder peso, no son métodos satisfactorios porque nos hacen perder el interés por la comida en general. Su programa de adelgazamiento no es solo una dieta, es la demostración científica de que se pueden cambiar las preferencias alimentarias sin necesidad de cirugía.

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