Masa de pizza fácil con cerveza

Masa de pizza fácil con cerveza

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Entras nuestras recetas podéis encontrar muchas masas de pizza, pero esta Masa de pizza fácil con cerveza es realmente exquisita. Una masa que tendrás que trabajar por lo que te aconsejo que elabores cantidad para después congelar, pero merece la pena, la masa será realmente exquisita. Podéis encontrar varias recetas con las que elaborar una rica base para pizza, por ejemplo: masa base para pizzas caseras y masa base para pizzas con masa madre. En la receta de hoy os proponemos una nueva versión. En este caso hemos sustituido el agua por cerveza. Se puede usar tanto cerveza negra como rubia. Se obtiene así una masa muy aromática que, tras ser amasada, pasa la noche en la nevera para que su aroma y textura mejoren notablemente. En esta receta también os mostramos una forma muy práctica para congelar las bases para nuestras pizzas, de este modo las tendremos siempre listas para preparar una rica pizza en pocos minutos.

Como en el caso de otras recetas de pan, en este caso hemos seguido nuestra ya habitual técnica de amasados cortos y reposos, con la que, sin apenas esfuerzo, conseguimos una masa con una fantástica elasticidad.

Ingredientes de la Masa de pizza fácil con cerveza para 4 personas

  • Cerveza rubia o negra – 180 mililitros
  • Harina blanca de trigo – 300 gramos
  • Aceite de oliva – 15 gramos
  • Sal – 6 gramos
  • Levadura de panadería seca* – 1 gramo

*Si queréis usar levadura de panadería fresca, habrá que disolver 3 gramos de la misma en un poco de la cerveza de la receta. Ojo, los polvos de hornear, o levadura química, no sirven para hacer esta masa de pizza.

Cómo hacer la receta de Masa de pizza fácil con cerveza

  1. Ponemos la harina en un cuenco grande. Añadimos la sal y mezclamos para que se reparta homogéneamente. Añadimos la levadura y volvemos a mezclar. Es importante que añadamos estos dos ingredientes por separado, ya que si la sal entra en contacto directo con la levadura puede afectar a la actividad de ésta.
  2. A continuación, añadimos al cuenco la cerveza y el aceite de oliva. Con la ayuda de una espátula, una rasqueta de panadería, o las manos, mezclamos hasta que la harina absorba todo el líquido.
  3. Cuando la harina se ha hidratado, tapamos el cuenco con un plástico, o un trapo, y dejamos reposar la masa durante 25 minutos.
  4. Tras el tiempo de reposo,  untamos la mesa con aceite y volcamos la masa encima. Amasamos durante unos segundos (ver vídeo). Formamos una bola con la masa, la llevamos de nuevo al cuenco, tapamos y dejamos que la masa repose durante 15 minutos.
  5. Tras el reposo, repetimos el paso 4. Cuando la metamos de nuevo en el cuenco, tapamos éste con un plástico y lo metemos a la nevera, donde dejaremos que la masa fermente lentamente hasta el día siguiente.
  6. Al día siguiente, sacamos la masa de la nevera 2-3 horas antes de usarla para que se atempere.
  7. Dividimos la masa en dos partes iguales.
  8. Espolvoreamos un poco de harina sobre la mesa de trabajo, y, con la ayuda de un rodillo, estiramos nuestra masa hasta que tenga un grosor de unos 3-4 milímetros.
  9. Si no vais a usar la masa en este momento, podéis transferirla ya estirada a una lámina de papel vegetal y, tras enrollarla (con papel incluido), la metéis en una bolsa y la guardáis en el congelador para tenerla disponible en cualquier momento.
  10. Si la vais a usar, calentamos el horno a máxima potencia, y, mientras se calienta, ponemos la cobertura a nuestra masa.
  11. Horneamos hasta que los bordes de la masa se doren.

Anotaciones y Consejos

Si habéis congelado la masa, es suficiente con que la saquéis del congelador una hora antes de usarla. Debéis esperar hasta que esté totalmente descongelada antes de desenrollarla, ya que, si no es así, corréis el peligro de que se os rompa.

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