Pan de molde con fruta desecada y avellanas

Pan de molde con fruta desecada y avellanas

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2 h y 40 m
Calorias: 603
Media
4 personas

Pan de molde con fruta desecada y avellanas

En este pan se combinan a la perfección el dulzor de la fruta desecada con el agradable sabor a fruto seco tostado que aportan las avellanas. Es un pan muy nutritivo, que nos ayudará a comenzar el día con una buena dosis de azúcares saludables.

En nuestra página puedes encontrar otras recetas de panes de molde, como la de nuestro pan de molde casero con mermelada de higos y almendras, nuestro pan de molde casero con tang zhong o nuestro pan de molde integral multicereales.

Ingredientes para Pan de molde con fruta desecada y avellanas para 4 personas 1 unidad

  • Harina de fuerza - 338 gramos
  • Harina integral de espelta - 169 gramos
  • Harina integral de trigo - 56 gramos
  • Leche - 355 gramos
  • Margarina vegetal - 56 gramos
  • Albaricoques desecados - 45 gramos
  • Dátiles - 45 gramos
  • Pasas de uva - 45 gramos
  • Avellanas tostadas - 62 gramos
  • Azúcar - 17 gramos
  • Levadura seca de panadería - 4 gramos

Cómo hacer la receta de Pan de molde con fruta desecada y avellanas

  1. En un cuenco pequeño ponemos la leche y la margarina, llevamos al microondas y calentamos a máximo potencia durante 10 segundos. Mezclamos bien y dejamos enfriar.
  2. En un cuenco grande, mezclamos las harinas junto con el azúcar. Añadimos al cuenco, una vez que se haya enfriado, la mezcla de leche y margarina. Mezclamos bien hasta que todos los ingredientes queden integrados. Tapamos el cuenco con un trapo y dejamos reposar la mezcla durante 30 minutos. A este reposo se le denomina autolisis, y tras llevarlo a cabo nos será mucho más fácil amasar. Siguiendo una técnica de amasados cortos y reposos entre amasados, sin apenas esfuerzo, tendremos lista nuestra masa.
  3. Tras  la autolisis, volcamos la masa sobre la mesa de trabajo ligeramente aceitada. Untamos nuestras manos con un poco de aceite y extendemos la masa. Repartimos la sal por la superficie. Amasamos suavemente durante 1 minuto. Formamos una bola con la masa (a esta acción se le denomina bolear), la metemos en el cuenco, la tapamos con un trapo, y la dejamos reposar durante 15 minutos.
  4. Repetimos el paso anterior, procediendo con la levadura del mismo modo que hemos hecho con la sal. Amasamos suavemente durante 1 minuto, boleamos y metemos en el cuenco. Tapamos y dejamos reposar otros 15 minutos.
  5. Tras el reposo, volvemos a repetir otro ciclo de amasado (1 minuto) y reposo (15 minutos).
  6. Volcamos de nuevo la masa sobre la superficie de trabajo. La masa ya debería empezar  a presentar un aspecto liso y brillante. Si aún presenta un aspecto granuloso, volvemos a dar otro ciclo de amasado y reposo. Si nuestra masa tiene una superficie lisa y brillante, la extendemos sobre la mesa de trabajo enharinada, añadimos la fruta desecada y las avellanas, y amasamos hasta que estos ingredientes queden bien integrados en la masa. Tras el amasado, nuestra masa ya está lista para iniciar la primera fermentación, para ello; aceitamos ligeramente las paredes del cuenco, formamos una bola con nuestra masa y la metemos dentro. Tapamos y la dejamos fermentar hasta que doble su volumen.
  7. Una vez que la masa ha doblado su tamaño, enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y volcamos la masa sobre ella. Formamos una bola, la tapamos con un trapo y la dejamos reposar durante 15 minutos. Este reposo hará que nos sea más fácil el posterior formado de la pieza.
  8. Una vez que la masa ha completado la primera fermentación, espolvoreamos harina sobre la mesa de trabajo y volcamos la masa sobre ella. Formamos un pan alargado, para ello: aplastamos la masa formando un rectángulo de 20 x 30 centímetros, a continuación, enrollamos la masa empezando por el extremo más alejado de nosotros. Terminamos sellando la masa por los laterales y por lo que será el culo del pan. Para ello, pellizcamos suavemente la masa para asegurarnos de que queda perfectamente sellada.
  9. Una vez formado, ponemos nuestro pan, con el culo hacia abajo, dentro de un molde previamente aceitado. También podemos forrar el molde con papel vegetal para que nos sea más fácil el proceso de desmoldado. Tapamos el molde con un trapo, ponemos sobre el trapo una bolsa de plástico, y dejamos reposar nuestro pan hasta que aumente en dos tercios su volumen inicial. Debemos usar un molde grande. En nuestro caso hemos usado un molde de 22 X 15 X 8 centímetros.
  10. Precalentamos el horno a 230º con una bandeja en su interior.
  11. Cuando nuestro pan ha alcanzado el tamaño adecuado, procedemos a hornearlo, para ello; deslizamos el molde sobre la bandeja que hay dentro del horno. Antes de cerrar la puerta del horno, pulverizamos agua hacia las paredes del mismo con un pulverizador doméstico, esto provocará un ambiente húmedo que será propicio para que el pan desarrolle un buen volumen. Bajamos el termostato a 190º y horneamos durante 50 minutos o hasta que la parte superior presente un color dorado. Si deseamos que nuestro pan se dore por los laterales, tendremos que sacarlo del molde 15 minutos antes de acabar de hornearlo. Si la parte superior del pan empieza a dorarse demasiado pronto, lo cubriremos con un trozo de papel de aluminio.
  12. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Notas y Consejos

Las harinas del mismo cereal, y de distintas harineras, pueden presentar un comportamiento muy diferente, por ello, los tiempos de amasado son orientativos.  Los ciclos de amasado y reposo tienen como objetivo conseguir, sin apenas esfuerzo, una masa lisa y brillante, hecho que puede suceder antes de completar todos los pasos de la receta, en cuyo caso dejaremos de amasar, o, en otros casos, puede llevarnos un poco más del tiempo especificado.

Los tiempos de fermentación dependerán de la temperatura ambiente, por lo que estos variarán a lo largo del año. Es por ello que no nos gusta poner un tiempo de fermentación determinado en la receta.

La cantidad de levadura indicada en la receta es la adecuada para obtener un pan de buena calidad. Añadir mayor cantidad de levadura, con el fin de acelerar la fermentación, irá en detrimento de la calidad del pan obtenido.

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