El peligro de algunos aceites vegetales

El peligro de algunos aceites vegetales

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El peligro de algunos aceites vegetales

En nuestro artículo; “Los peligros de reutilizar el aceite. Consejos para un correcto uso“, os hablábamos de las precauciones que debemos tomar a la hora de usar un aceite vegetal para cocinar. En dicho artículo os comentábamos que no todos los aceites vegetales presentan la misma calidad, e incluso hay algunos aceites vegetales peligrosos para nuestra salud.

Entre los aceites vegetales que podemos consumir se encuentran, entre otros, el de oliva, girasol, maíz, sésamo, nueces y soja. Todos ellos son menos estables que el de oliva, ya que se degradan a temperaturas en torno a los 160ºC dando lugar a subproductos poco saludables. Tan inestables son, que los expertos en nutrición aconsejan que si los usamos para frituras no dudemos en deshacernos de ellos tras un solo uso.

Diversas investigaciones señalan que el consumo de ingredientes que se han cocinado en aceites reutilizados puede producir un aumento de la presión arterial, a la vez que puede provocar un aumento de la probabilidad de padecer gastritis y problemas digestivos. Esto explica el hecho de que, a menudo, cuando comemos fuera de casa sintamos que nuestra digestión es más pesada, esto se debe a que en demasiados establecimientos se hace un uso indebido en cuanto a la reutilización del aceite se refiere.

Debemos prestar mucha atención cuando leamos las etiquetas de los alimentos. En muchísimos casos os encontraréis que, entre los ingredientes, aparece “aceite vegetal”, sin especificar qué tipo de aceite es, o de que vegetales se ha obtenido. En la mayoría de casos, en los que no se especifica, el aceite vegetal empleado suele ser de coco, palma o palmiste. En este sentido, los fabricantes no nos están engañando, porque, efectivamente, estos aceites son grasas vegetales. Sin embaro, lo que los fabricantes no nos cuentan es el por qué de usar este tipo de grasas vegetales y los perjuicios que de su consumo se pueden derivar.

Cuando los fabricantes usan aceite de girasol sí lo suelen expresar en la composición, dejándolo bien claro, porque, aunque no es tan bueno como el de oliva, es mucho mejor que el aceite de palma.

Lo que el consumidor no sabe es que, además de los perjuicios que el aceite de palma puede acarrear para nuestro organismo, el negocio que se ha creado en torno al mismo está acabando con los bosques naturales de Indonesia, país en el que se está llevando a cabo una intensa poda ilegal, y en el que se están sustituyendo los bosques naturales por plantaciones de palma, ya que su aceite es muy consumido en Occidente. Se calcula que para el 2022 la destrucción de los bosques naturales de este país se situará en el 98%.

¿Por qué utiliza la industria alimentaria este tipo de grasas?

Los motivos son, principalmente, comerciales:

  • Son muy baratas, lo que permite aumentar los beneficios.
  • Como en el caso de otras grasas, su uso potencia el sabor de las elaboraciones, haciendo que nos resulten más apetecibles.
  • El uso de este tipo de grasas vegetales aumenta la vida de los alimentos, que se mantienen frescos, y sin enranciarse, durante más tiempo. Además, estas grasas no transmiten un aspecto grasiento.

¿Por qué se debería prohibir su uso?

  • La presencia de ácidos grasos saturados, mucho más peligrosos que los presentes en productos animales, hace de estas grasas un ingrediente muy peligroso para la salud.
  • El consumo de aceite de palma eleva los niveles de colesterol malo (LDL), produciendo a su vez una bajada de los niveles de colesterol bueno (HDL), lo que da lugar a importantes desequilibrios metabólicos que han sido relacionados con una mayor probabilidad de sufrir dolencias cardiacas.
  • Su consumo se relaciona con el aumento de peso que durante las últimas décadas viene experimentando la población en general.

Este tipo de grasas están presentes en muchos productos, sobre todo en aquellos que son considerados comida rápida, como pueden ser; patatas fritas, aperitivos fritos u horneados, hamburguesas, pizzas, platos precocinados, bollería industrial, mantequillas y hasta en helados de marcas conocidas.

Si queréis cuidar vuestro cuerpo, os recomendamos que huyáis de aquellos productos en cuya etiqueta puede leerse; grasas vegetales, sin más especificación a cerca del tipo de grasa. Imagen:flic.kr/p/8GsZGy>

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