Truco: aprende a congelar uvas

Truco: aprende a congelar uvas

Truco: aprende a congelar uvas

La congelación de los alimentos nos brinda la oportunidad de hacer acopio de ingredientes que solo están disponibles en determinadas épocas del año. Si optamos por congelar algún alimento, debemos tener en cuenta algunos aspectos importantes como el que tratamos en nuestro artículo ¿cuánto tiempo podemos tener congelada la comida o alimentos? Son muchos los alimentos que se pueden congelar; hoy os vamos a hablar, concretamente, de las uvas.

¿Has pensado alguna vez en usar algo distinto al típico cubito de hielo para enfriar las bebidas? Las uvas congeladas constituyen una estupenda alternativa a la insípida agua congelada. Además de poder comernos la uva, una vez que terminamos nuestra copa, disfrutaremos de la bebida sin miedo a que termine aguándose como suele suceder cuando usamos cubitos.

Cualquier variedad de esta fruta, sea de mesa o para la elaboración de vino, puede ser congelada. Tanto es así, que hasta hay un vino que se elabora exclusivamente con uvas congeladas. Es el llamado vino de hielo, elaborado en países fríos en los que se dejan los granos en las parras hasta que caen las primeras heladas, lo que hace que, al helarse, el grano pierda agua y la concentración de azúcares sea mayor, otorgando a estos vinos una calidad aromática fuera de lo común.

Es importante tener en cuenta que hay que congelar la fruta en el momento óptimo de maduración. Si el proceso de congelación es adecuado, las propiedades nutritivas de la fruta congelada son prácticamente las mismas que la de la fruta fresca, por lo que el proceso de congelación nos sirve para poder disfruta de sus beneficios durante todo el año.

Dependiendo del uso que les vayamos a dar, las uvas se pueden congelar de distintas formas; partidas por la mitad, trituradas, sumergidas en agua, o, si las vamos a usar, entre otras cosas, para enfriar bebidas como el cava o el champán, las congelaremos enteras, previamente lavadas en agua y secadas.

Una vez lavadas y secas, pondremos los granos sobre una bandeja, sin amontonarlos, y los meteremos en el congelador. Cuanto menor sea la temperatura a la que tengamos programado el congelador mucho mejor, ya que, a menor temperatura, el tiempo de solidificación también desciende, lo que hace que la fruta sufra menos, perdiendo menos propiedades.

Una vez que se hayan congelado, las retiramos de la bandeja y las metemos en una bolsa con cierre hermético, intentando sacar todo el aire posible, de este modo ocuparán muy poco espacio y podremos coger las que necesitemos sin que estén pegadas unas a otras.

Al congelarlas, la textura de las uvas cambia, volviéndose más blanda. Esto se debe a que el agua, al solidificar, rompe las paredes celulares. La textura resultante es cremosa.

El tiempo que podemos conservar las uvas congeladas, sin que pierdan muchas propiedades, está entre 6 y 12 meses. Aprovecharemos la temporada en la que hay uva fresca disponible para congelarla y poder disfrutar así de esta fruta en cualquier momento del año. Créditos-flickr:peterboc Fuente: Gastronomiaycia.com

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