Cómo hacer Arroz Suelto

Cómo hacer Arroz Suelto de forma fácil y sencilla

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Cómo hacer Arroz Suelto

En nuestra entrada sobre cómo cocer arroz os enseñamos a cocinar este importante cereal para usarlo como base en la elaboración de todo tipo de recetas, como, por ejemplo, para preparar un rico arroz chino tres delicias. Hoy os mostramos una receta muy parecida, con la que se consigue un grano muy suelto. En esta ocasión, hemos usado caldo de verduras y unos dientes de ajo para aromatizar la preparación, obteniendo un arroz con un sabor delicioso que puede ser comido tal cual o servir de acompañamiento para muchas otras elaboraciones.

Una de las claves para conseguir que el grano quede suelto consiste es retirar una parte del almidón que contiene, ya sea lavándolo antes o después de la cocción. Otra método que funciona, y que hemos puesto en práctica en esta receta, es añadir aceite, u otro tipo de grasa (mantequilla, margarina, etc), ya que así conseguimos crear una película lipídica alrededor del grano que impide que este se pegue a otros granos. El aceite podemos añadirlo antes de poner el caldo, o podemos echarlo poco antes de acabar la cocción.

Aunque nosotros no lo hemos probado, hay personas que afirman que otra forma de conseguir que el arroz quede suelto es echar un poco de zumo de limón al agua de cocción. Y tú; ¿conocer más trucos para que el arroz quede suelto? ¡Déjanos un comentario!

Vídeo de la Receta

Ingredientes [Para 2 personas]:

  • Arroz – 150 gramos
  • Aceite de oliva – 4 cucharadas grandes
  • Sal – al gusto
  • Pimienta negra – al gusto
  • Dientes de ajo – 2 unidades
  • Hoja de laurel – 1 unidad
  • Caldo de verduras – 350 gramos

Cómo hacer Arroz Suelto de forma fácil y sencilla

  1. En primer lugar, lavamos el arroz bajo el grifo para quitarle todo el almidón que nos sea posible, para ello, una buena idea es ponerlo en un colador y meter este en un cuenco con agua. Removemos el arroz con las manos para que vaya soltando el almidón. Cuando el agua se vuelva de un color blanquecino, la desechamos y volvemos a llenar el cuenco con agua limpia. Repetimos el proceso varias veces. Cuantos más lavados le demos, más suelto nos quedará. Tras el último lavado lo dejamos escurrir.
  2. Vertemos el caldo en un cazo y lo ponemos a calentar.
  3. Pelamos los dientes de ajo y los aplastamos un poco con la ayuda de la hoja del cuchillo o con la palma de la mano.
  4. Calentamos aceite de oliva en un recipiente pequeño (podéis usar un cazo, una sartén o una cacerola pequeña) y echamos los dientes de ajo. Cocinamos, a fuego suave, removiendo regularmente, hasta que los ajos se doren ligeramente. Llevaremos mucho cuidado para que no se quemen, ya que, si lo hacen, aportarán un desagradable amargor al aceite.
  5. Cuando estén dorados, los retiramos del aceite y añadimos la hoja de laurel y el arroz escurrido. Con la espátula removemos bien para que el arroz se impregne con el aceite, de este modo nos quedará aún más suelto. Rehogamos el arroz durante 3 ó 4 minutos.
  6. A continuación, ponemos un poco de sal y la pimienta molida.
  7. Seguidamente, vertemos el caldo (a ser posible caliente) y tapamos el cazo. Llevamos a ebullición y cocinamos, manteniendo un hervor moderado, durante un tiempo aproximado de 20 minutos o hasta que el arroz esté tierno, lo que sucederá cuando casi haya absorbido todo el líquido. Es importante no remover el arroz durante la cocción, así evitamos que el almidón se libere.
  8. En ese momento, retiramos y servimos.

Anotaciones y Consejos

Nosotros hemos aromatizado el aceite con los ajos y también hemos usado caldo de verduras, si queréis conseguir un arroz blanco sin sabores añadidos, obviad los ajos y usad agua en lugar de caldo. Si añadís agua, podéis volver a lavar el arroz nada más acabada la cocción, de este modo quedará aún más suelto. Si lo habéis cocinado en el caldo es una pena lavarlo tras la cocción porque perderá parte del sabor que el caldo le ha aportado.

Se puede conseguir un arroz suelto de diversas maneras. Además de la que acabamos de describir, podéis cocinar directamente el arroz (sin lavado previo) en agua y, tras la cocción, lavarlo con abundante agua. También podéis añadir un poco de mantequilla al final, cuando el arroz ya esté cocido, en ese caso no debéis lavarlo.

Si vais a cocinar un arroz integral debéis poner mayor cantidad de caldo y cocinarlo durante más tiempo.

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