Truco: aprende a congelar berenjenas

Truco: aprende a congelar berenjenas

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La mayoría de verduras y frutas suelen ser estacionales, pudiendo encontrarse en el mercado durante una época determinada. A pesar de que muchas también se pueden conseguir fuera de su época natural, sus cualidades, tanto aromáticas como gustativas, no serán las mismas. Por ello, es interesante aprovechar  los abundantes frutos que nuestro huerto nos brinde, o comprar en la época adecuada, para congelar algunos de estos productos. De este modo, conseguiremos tener siempre disponibilidad de ellos. Si en un artículo anterior, os contábamos cómo podemos congelar las uvas, en el artículo de hoy, os contamos como congelar berenjenas.

Las berenjenas, como otras hortalizas, no se pueden congelar enteras. Tampoco se puede llevar a cabo su congelación en crudo. Esto es debido a la presencia de una serie de enzimas que se activan en el momento en el que el fruto es cosechado. La activación de estas enzimas supone el inicio de la descomposición del alimento, que en poco tiempo ve mermadas sus propiedades aromáticas, gustativas y nutricionales. Si se congela a temperaturas en torno a los 18ºC bajo cero, las enzimas prácticamente dejan de actuar, pero con el proceso de descongelación se acelera la descomposición y deterioro de los alimentos congelados.

Para evitar que se produzca esta descomposición, antes de congelar las berenjenas, es necesario someterlas a un proceso breve de cocción. Normalmente se suele llevar a cabo un escaldado, que consiste en introducirlas, durante unos pocos minutos, en agua hirviendo. Antes de cocer las berenjenas, debemos prepararlas. Para ello, cortaremos las piezas en trozos. El tamaño de corte estará determinado por el tipo de uso que vayamos a darles una vez descongeladas. Podemos cortarlas en rodajas, con la que preparar una deliciosa moussaka, o las podemos cortar en cuadrados, para elaborar un delicioso pisto.

En una olla grande, se pone a calentar abundante agua, sin sal, y con un chorro de limón. El jugo del limón ayuda a que la berenjena conserve el color, al actuar como un potente antioxidante. Una vez que el agua rompa a hervir, metemos los trozos de berenjena y cocemos durante unos pocos minutos. El tiempo dependerá del grosor del corte de las piezas. Para láminas grandes es posible que hagan falta unos cuatro minutos de cocción, para cuadrados medianos, con uno o dos minutos será suficiente.

Al retirar del agua, debemos cortar la cocción, para ello metemos los trozos de berenjena en un cuenco con agua fría y cubitos. Dejamos unos minutos. Una vez se hayan enfriado, retiramos los trozos, los escurrimos y secamos con papel absorbente.

Si queremos que los trozos queden separados, y no se peguen durante la congelación, los extenderemos sobre una bandeja que meteremos al congelador. Una vez se hayan congelado, ya podemos retirarlos de la bandeja y meterlos en bolsas de congelación. De este modo, podremos coger fácilmente la cantidad que necesitemos.

Las berenjenas también se pueden congelar una vez las hayamos cocinado, ya sea a la plancha o en el horno. Prepara unas deliciosas berenjenas rellenas de boloñesa y carne picada, déjalas enfriar, y congélalas para tener siempre a mano este estupendo plato.

Por último, solo nos queda señalar que es importante elegir berenjenas frescas y en su punto óptimo de maduración. Una vez congeladas, las podemos mantener en el congelador durante un periodo máximo de 9 a 12 meses.Imagen:flic.kr/p/bAEKax Fuente:Gastronomiaycia

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