salsa de tomate casera

Salsa de tomate casera

¿Nos votas?

Si os gusta la salsa de tomate frito que podéis encontrar en los supermercados, os recomiendo que no os perdáis la receta que os traemos hoy, porque con ella se elabora una salsa casera que supera con creces a cualquier versión comercial. La salsa de tomate es una de las elaboraciones más usadas en la preparación de gran cantidad de platos, ¿qué sería del tumbet mallorquín o de la salsa barbacoa sin una buena salsa de tomate? ¿Quién concibe los espaguettis o las pizzas sin un buen chorretón de salsa?

La salsa de tomate se puede preparar de mil maneras. Todas ellas comparten un ingrediente, que, como no podía ser de otro modo es el tomate. Podemos añadir otras verduras y hierbas aromáticas con el fin de aportar otros matices, pero sin olvidarnos de que estamos preparando una salsa, no un pisto.

La receta que os ofrecemos hoy es muy sencilla; tomates, un poco de cebolla, ajo y poco más. Una recomendación; elegid frutos de calidad, solo así obtendréis una salsa extraordinaria. Hay gente que cree que para preparar esta salsa sirve todo, pero no es así, el tomate debe estar en su punto óptimo de maduración y saber y oler a tomate, algo que, por desgracia, cada vez es más difícil conseguir. Por suerte estamos en verano, época de superabundancia de este fruto, por lo que os recomiendo que aprovechéis para hacer acopio de salsa casera para el resto del año. La segunda recomendación es que no tengáis prisa; dadle a la salsa el tiempo que necesita, cocinadla a fuego suave y obtendréis un gran sabor.

Lo bueno de esta elaboración es que podéis preparar una gran cantidad de salsa y luego conservarla durante meses. Para ello solo tenéis que esterilizar unos botes para conserva. Tras rellenarlos, se cierran y se hierven en abundante agua. De este modo, podemos almacenar la salsa sin necesidad de refrigerarla. También podéis congelarla, aunque en ese caso el tiempo de conservación se reduce.

¿Queréis saber cómo preparar una rica salsa de tomate casera?

Ingredientes de la Salsa de tomate casera Para 4 personas

  • Tomate – 1 kilo
  • Cebolla – 1 unidad
  • Dientes de ajo – 3 unidades
  • Aceite de oliva – 30 gramos
  • Sal – al gusto
  • Pimienta negra – al gusto
  • Azúcar – 15 gramos

Cómo hacer la Salsa de tomate casera

  1. Pelamos los dientes de ajo y los picamos finamente.
  2. Pelamos la cebolla y la cortamos en trozos pequeños.
  3. Calentamos aceite de oliva en una cacerola y añadimos ambos ingredientes. Cocinamos, a fuego medio, para que la cebolla se vaya ablandando.
  4. Cortamos los tomates en cuartos y los ponemos en el vaso de la batidora eléctrica. Con la ayuda del brazo batidor los trituramos hasta que queden con una textura fina.
  5. Seguidamente, pasamos el puré resultante a través de un colador, lo que nos permite retirar con suma facilidad la piel y las semillas. En el apartado de «anotaciones y consejos» os proponemos otras técnicas para quitar la piel a los tomates.
  6. Cuando la cebolla esté transparente añadimos a la cacerola el puré de tomate, la pimienta molida y la sal. Cocinamos, a fuego medio, manteniendo un hervor moderado, durante 30 minutos. Durante la cocción debemos remover regularmente.
  7. Pasados los 30 minutos, añadimos el azúcar. Removemos para que se disuelva.
  8. Ahora, introducimos el brazo de la batidora eléctrica y trituramos el contenido de la cacerola hasta que nos quede una salsa de textura fina y uniforme.
  9. Continuamos cocinando 30 minutos más o hasta que la salsa adquiera la consistencia que deseemos. En ese momento apartamos la cacerola del fuego y dejamos enfriar o usamos de inmediato.

Otra receta de: Salsa de Tomate

Anotaciones y Consejos

Podemos procesar los tomates de varias maneras, cada una de ella presenta ventajas e inconvenientes. Además del método descrito, podemos escardarlos en agua hirviendo durante unos segundos y, tras enfriarlos en agua helada, les quitamos la piel y los picamos finamente. El inconveniente que presenta esta técnica es el tiempo de procesado. También podemos rallar su carne y desechar la piel, aunque así perderemos una pequeña parte de ésta.

Si queréis conseguir una salsa de sabor potente y un intenso color rojo os recomiendo que elijáis tomates en un punto óptimo de maduración.

Una vez que la tenemos lista, podemos guardar nuestra salsa en la nevera donde se mantendrá en perfecto estado durante varios días, o, como ya hemos apuntado, podemos guardarla en botes de conserva o congelarla.

Deja tus comentarios y dudas en nuestro facebook