Torrijas de vino tinto

Torrijas de vino tinto

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Receta para hacer torrijas de vino tinto

Hoy continuamos con recetas de postres tradicionales de la festividad de Semana Santa. Si bien anteriormente os compartí la receta de las torrijas de leche, hoy os voy a mostrar cómo preparar unas deliciosas y sabrosas torrijas de vino tinto.

Para la elaboración de estas torrijas podéis seguir algunas de las recomendaciones que aparecen en nuestro artículo; “cómo hacer la torrija perfecta“, sobre todo las relativas a la elección del pan y a la temperatura del aceite.

Dejadme que os cuente un secreto… Demasiada gente cree que los platos elaborados con algún licor o bebida alcohólica deben ser evitados por los más pequeños de la casa. Por favor, no privéis a los niños de disfrutar de un postre tan exquisito como este, el alcohol contenido en el vino se evapora durante el proceso de elaboración de la infusión. Recuerdo que cuando era niño disfrutaba de dulces a base de vino. Ahora, a los niños se les ponen impedimentos, con argumentos que no tienen ninguna base científica, para que coman ciertos platos, cuando por otro lado se les facilita el acceso a todo un repertorio de comida basura que sí es realmente peligrosa para su salud.

Una última cosa; para la elaboración de este postre, os recomiendo que elijáis un vino tinto de calidad, esto no significa que compréis el vino más caro que encontréis, pero tampoco compréis el más barato… Si lo deseáis, podéis usar también vino dulce, en ese caso lo recomendable sería que reduzcáis la cantidad de azúcar de la receta.

Creo que no me dejo nada, repasad los ingredientes que hay sobre vuestra encimera para aseguraos de que no os falta nada, y vamos allá con esta sencilla y espectacular receta!!

Vídeo de la Receta

Ingredientes [Para 4 unidades]:

  • Pan – 4 rebanadas*
  • Huevo – 2 unidades
  • Vino tinto – 350 ml
  • Azúcar – 50 gramos
  • Canela – 1 rama
  • Limequat – 1 unidad
  • Miel – 80 gramos
  • Agua – 20 gramos
  • Aceite de girasol – para freír

*unos 300 gramos de pan.

Elaboración de la Receta

  1. Comenzamos esta receta cortando el pan en rebanadas de, aproximadamente, 1 centímetro de grosor. Si lo deseamos, podemos hacerlas un poco más gruesas.
  2. Con la ayuda de un pelador, cortamos unas tiras de la piel del limequat.
  3. Ponemos a calentar en un cazo; el vino tinto, la canela en rama, unos trozos de corteza del limequat y el azúcar. Llevamos a ebullición. Cuando el vino rompa a hervir, cocinamos, a fuego medio, durante 5 minutos. Pasado el tiempo de cocción, apartamos del fuego y dejamos que el vino se enfríe un poco.
  4. Ponemos las rebanadas de pan, sin amontonar, en una fuente, y las regamos con el vino. Vamos girando el pan cada pocos minutos para que se impregne por todos lados con el vino. Si fuese necesario, podemos poner un objeto pesado encima de las rebanadas para que éstas no floten y absorban antes el vino.
  5. Ponemos a calentar abundante aceite de girasol en una sartén. Si lo deseamos, podemos usar también un aceite de oliva que tenga un sabor suave.
  6. Ponemos los huevos en un plato ancho y los batimos.
  7. Cuando el aceite esté a la temperatura adecuada, rebozamos las rebanadas de pan en el huevo batido y las freímos en tandas de dos en el aceite caliente. Giramos las rebanadas para que se doren por ambos lados.
  8. Una vez que la superficie del pan presenta un tono dorado, lo retiramos de la sartén y lo ponemos sobre papel absorbente.
  9. Para preparar el aguamiel, mezclamos el agua con la miel hasta obtener un almíbar.
  10. Mientras el pan aún está caliente, ponemos una rebanada en un plato y la regamos por ambos lados con el almíbar hasta que se empape.
  11. Servimos de inmediato.

Anotaciones y Consejos

Os aconsejo que elijáis un pan de miga densa del día anterior, de este modo la miga ya ha perdido parte de su humedad y absorbe con mayor facilidad el vino.

El limequat es una especie de limón en miniatura, si no podéis encontrarlo, podéis usar corteza de limón, lima, naranja…

Una forma de saber si el aceite está en su punto, es echar un trozo de corteza de naranja cuando lo ponemos a calentar. Cuando la corteza empiece a burbujear, el aceite ha alcanzado la temperatura óptima.

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