La importancia de los germinados en la alimentación

La importancia de los germinados en la alimentación

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La germinación de semillas en casa es una actividad que reporta una gran emoción, ser espectadores del nacimiento de la vida es un acto mágico y bello que nos hace tomar consciencia del poder de la naturaleza. Desde Cocina Casera, os animamos a que germinéis vuestras propias semillas para incorporarlas a numerosos platos. Preparad con ellas un delicioso sandwich vegetal, ricas y variadas ensaladas o muchos otros platos, y beneficiaos así del gran valor nutricional de los germinados de semillas.

El consumo de germinados, llamados también “brotes” o “sprouts”, nos aporte gran cantidad de sustancias beneficiosas. Las principales razones por las que debemos incluirlos en nuestra dieta son:

  • Vitaminas. El algunas semillas se produce un aumento de vitaminas que supera hasta en 20 veces  a la concentración que presentan éstas cuando la semilla está en estado de latencia. Así, en el caso de la judía mungo, la vitamina B1 aumenta en un 285% al ser germinada.
  • Enzimas. Se estima que los brotes de semillas tienen hasta 100 veces más cantidad de enzimas que los vegetales o las frutas. Se trata de enzimas con un gran valor biológico que intervienen en la correcta asimilación de minerales, vitaminas y otros nutrientes.
  • Fibra y ácidos grasos esenciales. En este caso sucede lo mismo que con las enzimas y las vitaminas. Consumir germinados nos permite beneficiarnos de importantes grasas saludables, a la vez que aportamos a nuestro cuerpo una considerable dosis de fibra.
  • Aumento en la disponibilidad de proteína y minerales. Durante la germinación, algunas proteínas se unen a minerales como el magnesio y el calcio, lo que hace que unas y otros sean más asimilables por el organismo.

Lo habitual es que el consumo de los brotes se haga en crudo, ya que de este modo nos beneficiamos de todas sus propiedades, pero, en ocasiones, como en el caso de los geminados de algunas legumbres, debemos cocerlos ligeramente una vez que han brotado para hacerlos más digeribles, evitando así problemas de pesadez estomacal o digestión pesada. Este es el caso, por ejemplo, de los brotes de garbanzos, guisantes y lentejas, que deben ser cocinados en agua hirviendo durante un tiempo aproximado de entre 6 y 8 minutos. El calor inactiva las sustancias que hacen que estas semillas sean parcialmente mal digeridas por nuestro sistema digestivo. Tras hervirlas, debemos sumergirlas de inmediato en agua con hielo para detener la cocción y que no pierdan su color característico. Una vez que se han enfriado, las escurrimos bien y las usamos.

Aunque se puede germinar cualquier tipo de semillas, no todas son adecuadas para el consumo. De entre las que más se suelen consumir tenemos diversos granos de cereal y leguminosas, como soja verde, alfalfa, judía mungo, trigo, berros, cebada, calabaza, rábano, lino, girasol y sésamo. Evitaremos el consumo de germinados de semillas de solanáceas (tomate, berenjena, pimiento, etc), ya que son tóxicas.

A la hora de germinar semillas debemos tener en cuenta que lo más recomendable es comprarlas en herbolarios, tiendas de productos ecológicos o comercios donde vendan semillas destinadas a la germinación para consumo humano. Evitaremos completamente hacer uso de semillas destinadas a jardinería ya que suelen estar tratadas con productos químicos.

Esperamos que os haya gustado este artículo, y que os animéis a incluir los germinados de semillas en vuestra alimentación. Próximamente os contaremos cómo germinar semillas fácilmente en casa. ¡Hasta pronto!

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