Metales comestibles: oro y plata en la cocina

Metales comestibles: oro y plata en la cocina

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Durante los últimos años se ha puesto de moda el uso de plata y oro en la cocina de alto nivel. En España cocineros como Ferrán Adriá, Dani García, Andoni Luis Adúriz, Elena Arzak o Quique Dacosta han experimentado con estos elementos para aportar a algunas de sus elaboraciones un toque espectacular. En la entrada de hoy os vamos a hablar de esta tendencia, hoy, en Cocina Casera; Oro y plata en los alimentos.

Una cuestión de estética

Para numerosos chefs el oro y la plata son dos metales que ofrecen la oportunidad de aportar a los platos un toque distintivo. Lo habitual es usarloS en láminas, copos o en polvo, aumentando el poder evocador que tiene la comida a la vista. Quienes han usado estos metales están de acuerdo en que no aportan nada desde el punto de vista gustativo, ya que su sabor es neutro, sin embargo, los platos que los contienen ganan en originalidad, teniendo una gran aceptación entre los clientes.

El uso de metales en la cocina no es algo exclusivo de los tiempos actuales, ya los romanos y egipcios los empleaban en sus platos. Hay referencias bibliográficas de la época de los patricios romanos que describen grandes tartas cubiertas con pan de oro. Otro ejemplo recogido en los libros son los “mignardises”, unos pequeños dulces cubiertos de oro que se servían con el café en la Venecia del siglo XVI. También los chinos llevan cientos de años usando el oro con fines medicinales.

Solo al alcance de sibaritas

En la actualidad, podemos encontrar oro y plata para uso culinario en tiendas de productos selectos. Se suele presentar en envases con dosificador tipo spray, en polvo y también en láminas. Los quilates pueden variar de un producto a otro, en algunos tipoS DE  spray se especifica que se trata de oro de 22 quilates.

Los metales preciosos comestibles están concebidos para dar un toque exclusivo a las elaboraciones. Ya sea en láminas, copos o polvo, el oro y la plata dan lugar a presentaciones que llaman la atención de todo el mundo. Quienes han comida oro se sorprenden al comprobar que el metal se funde cuando entra en contacto con la lengua.

Tanta exclusividad tiene su precio, y es que unos 100 gramos de láminas de oro, o polvo, suele rondar los 40 euros o más. En contraposición, cabe decir que tiene un buen rendimiento ya que se usa muy poca cantidad en cada plato.

Si queréis ir un paso más allá en vuestra experimentación culinaria no dudéis en haceros con un poco de oro comestible y darle un toque de exclusividad a vuestros platos. Son numerosos los sitios en internet donde se puede conseguir este producto y a precios para todos los bolsillos. Fuente: consumer.es

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