¿Los Conservantes y Colorantes son Peligrosos?

¿Los Conservantes y Colorantes son Peligrosos?

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Los productos de síntesis que emplea la industria alimentaria con el fin de alargar la vida media de los alimentos, y mejorar su aspecto y sabor, son considerados por la opinión pública como sustancias perjudiciales, sin embargo, para diversos organismos de reconocido prestigio los conservantes y colorantes no son peligrosos. A pesar de su mala fama, lo cierto es que están sometidos a rigurosos controles y que las reacciones adversas que pueden provocar son escasas.

El consumidor debe saber que sin el uso de los aditivos alimentarios no sería posible alimentarnos como lo hacemos en la actualidad, ya que prácticamente la totalidad de alimentos procesados los contienen (galletas, chocolates, mermeladas, comida pre cocinada, fiambres, zumos, ensaladas frescas en bolsa, etc.)

Los conservantes se emplean con la finalidad de mejorar las propiedades de los alimentos en cuanto a conservación, sabor, color, etc. Su uso no afecta al valor nutricional de dichos alimentos. Entre los más utilizados encontramos conservantes, emulsionantes, colorantes y potenciadores del sabor. Todos ellos están sometidos a un control estricto.

En la Unión Europea los aditivos autorizados están definidos por la letra E, seguida de un número de entre 3 y 4 cifras.

Para Rosa María García Gimeno, titular del Departamento de Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Córdoba, los aditivos alimentarios deben ser calificados como poco peligrosos en términos de periodo de incubación, indidencia y gravedad.

Po su parte, las empresas alimentarias argumentan que para que un aditivo sea autorizado tiene que pasar la evaluación del Comité Mixto de la FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios. Este comité lleva a cabo estudios en animales de laboratorio, tras los cuales se fija la cantidad admisible para cada aditivo. Además, una vez que comienza a utilizarse, se llevan a cabo estudios de seguimiento de la población, para descartar posibles reacciones. Este seguimiento es crucial, ya que los animales de laboratorio no se ven expuestos a más de una aditivo a la vez, como sucede en el caso del ser humano.

Reacciones adversas por aditivos alimentarios

De todos los aditivos utilizados por la industria alimentaria, los colorantes son los que más reacciones adversas suelen provocar.

Tartracina

Es un tipo de colorante que ha sido relacionado con casos de asma y urticaria. Es de color amarillo y se emplea en la elaboración de numerosos productos (derivados cárnicos, sopas preparadas, helados, caramelos, galletas, etc).

Sulfitos

Es un tipo de conservante que se cree podría estar relacionado con cuadros asmáticos, urticaria y rinitis.

Estos compuestos, junto con el anhídrido sulfuroso, se usan como agentes antioxidantes y antimicrobianos. Suelen ser añadidos a ensaladas envasadas, alimentos deshidratados, bebidas (vino, zumos). Añadidos a la carne dan la sensación de una mayor frescura, por lo que este uso ha quedado totalmente prohibido.

Nitrito de sodio y potasio

Utilizados como conservantes en productos de charcutería, en dosis altas pueden provocar dolor de cabeza. Los nitritos se transforman en nuestro cuerpo en nitrosaminas, sustancias que han demostrado tener efecto cancerígeno en animales de laboratorio. Sin embargo, este efecto no ha podido ser demostrado en el ser humano.

Glutamato monosódico

El glutamato está clasificado como un potenciador del sabor o saborizante. De amplio uso en la comida japonesa, china y del sudeste de Asia, es el conservante más relacionado con reacciones adversas. Tanto es así, que su ingesta, a dosis elevadas, provoca el Síndrome de Kwok, caracterizado por dolor de cabeza, palpitaciones y nauseas.

Los aditivos con menor incidencia

Los tocoferoles, como la vitamina E, el ascorbato de sodio y calcio y el ácido ascórbico (vitamina C) se encuentran entre los antioxidantes que menor número de incidencias provocan. Su uso está destinado a evitar cambios de sabor o color en los alimentos debidos a la oxidación.

Los estabilizantes, los emulgentes, gelificantes y espesantes se incluyen también en este grupo de aditivos con baja incidencia. Estos se destinan a la elaboración de confituras, bebidas, mermeladas, sopas y cremas.

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