Pan casero con paté de olivas verdes

Pan casero con paté de olivas verdes

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2 h y 50 m
Calorias: 511
Fácil

Pan casero con paté de olivas verdes

Este pan encierra un secreto en su interior; un cordón de paté de olivas verdes, aromatizado con tomillo y orégano, que contraste maravillosamente con el toque rústico que aporta la harina integral de centeno.

En Cocina Casera puedes encontrar otras recetas de panes con un relleno sorprendente, como nuestro pan de patata, ajos, tomates secos y aceitunas o nuestros bollos preñaos.

Ingredientes para Pan casero con paté de olivas verdes 1 unidad

Para el pan

  • Harina blanca de trigo (no sirve la harina para repostería). - 300 gramos
  • Harina blanca de espelta (si no podemos encontrar harina de espelta la sustituiremos por harina blanca de trigo). - 120 gramos
  • Harina integral de centeno (si no podemos encontrar esta harina, usar harina integral de trigo) - 60 gramos
  • Agua - 389 gramos
  • Sal - 12 gramos
  • Levadura seca de panadería (no sirve la levadura química) - 4 gramos

Para el paté de olivas verdes

  • Olivas deshuesadas - 75 gramos
  • Aceite de oliva - 25 gramos
  • Orégano seco - Media cucharada pequeña
  • Tomillo seco - Media cucharada pequeña

Cómo hacer la receta de Pan casero con paté de olivas verdes

  1. En primer lugar, preparamos el paté. Para ello, con una batidora trituramos todos los ingredientes. Si  el paté queda muy consistente podemos añadir un poco de agua. Debe quedarnos una textura cremosa. Reservamos  guardado en la nevera.
  2. En un cuenco grande, mezclamos las harinas, y añadimos el agua. Volvemos a mezclar hasta que las harinas queden humedecidas. Tapamos el cuenco con un trapo, o una bolsa de plástico, y dejamos reposar durante 30 minutos. A este reposo se le conoce con el nombre de autolisis, y, durante el mismo, el gluten empieza a desarrollarse.
  3. Tras  la autolisis, volcamos la masa sobre una superficie ligeramente aceitada. Untamos nuestras manos con un poco de aceite y extendemos la masa. Repartimos la sal por la superficie. Amasamos suavemente durante 3 minutos. Formamos una bola con la masa (a esta acción se le denomina bolear), la metemos en el cuenco y la dejamos reposar durante 15 minutos.
  4. Repetimos el paso 3, pero esta vez añadimos la levadura. Amasamos suavemente durante 3 minutos, boleamos y metemos en el cuenco. Tapamos y dejamos reposar otros 15 minutos.
  5. Volcamos de nuevo la masa sobre la superficie de trabajo. Amasamos durante 2 minutos. La masa ya debería empezar  a presentar un aspecto liso y brillante. Si aún presenta un aspecto granuloso, volvemos a dar otro ciclo de amasado y reposo. Si nuestra masa tiene una superficie lisa y brillante,   aceitamos ligeramente las paredes del cuenco y, tras bolearla, la metemos dentro. Tapamos y la dejamos fermentar hasta que doble su tamaño.
  6. Una vez que la masa ha doblado su tamaño, enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y volcamos la masa sobre ella. Formamos una bola, la tapamos con un trapo y la dejamos reposar durante 15 minutos. Este reposo hará que nos sea más fácil el posterior formado de la pieza.
  7. Formamos un pan alargado, para ello, cogemos la bola de masa, la aplanamos en forma de rectángulo de 30 centímetros de largo por 20 centímetros de ancho. Cogemos el extremo más alejado de nosotros, a lo largo, y lo plegamos hacia el centro de la pieza. Giramos la pieza 180º y hacemos lo mismo con el otro extremo. En el centro de la pieza, y de punta a punta, sin llegar a los extremos, repartimos un cordón generoso del paté de aceitunas que teníamos reservado. Por último, cogemos el extremo alargado más alejado de nosotros y lo plegamos sobre el extremo más cercano, del mismo modo que haríamos para cerrar una empanadilla. Presionamos los dos extremos para sellarlos bien.
  8. Una vez que tenemos el pan formado, lo ponemos a fermentar, para ello, podemos ponerlo directamente sobre la hoja de papel vegetal que meteremos al horno, o podemos colocarlo en el interior de un cesto de fermentación que tenga una forma alargada. Un recipiente de plástico nos puede hacer a la perfección el papel de cesto de fermentación. Ponemos un trapo en su interior, preferiblemente de algodón, con ayuda de un colador  espolvoreamos harina por encima y ponemos el pan sobre el trapo con el cierre (lo que durante el horneado estará en contacto con la bandeja del horno) hacia arriba. Tapamos el pan con un trapo, ponemos encima del trapo una bolsa de plástico, y dejamos fermentar hasta que el pan casi doble su tamaño.
  9. Precalentamos el horno a 250º con una bandeja en su interior.
  10. Sobre una bandeja invertida, ponemos una lámina de papel vegetal y volcamos el pan encima. Si pusimos los panes a fermentar sobre papel vegetal, transferimos la hoja con el pan a la bandeja invertida, o a una madera que nos haga las veces de pala, Con la ayuda de un cuchillo afilado, hacemos un corte  a lo largo de la superficie del pan o dos cortes oblicuos, como prefiramos.
  11.  Con la ayuda de la bandeja invertida,  o la tabla de madera, deslizamos el pan sobre la bandeja que hay dentro del horno. Antes de cerrar la puerta del horno, pulverizamos agua hacia las paredes del mismo con un pulverizador doméstico. Esto provocará un ambiente húmedo que será propicio para que el pan desarrolle un buen volumen.
  12. Bajamos el termostato a 230º y horneamos durante, aproximadamente, 45 minutos o hasta que el pan adquiera un color dorado. Hacia la mitad del horneado giramos el pan para que este se dore por igual.
  13. Antes de cortar el pan, dejamos enfriar durante, al menos, tres horas.

Notas y Consejos

Las harinas del mismo cereal, y de distintas harineras, pueden presentar un comportamiento muy diferente, por ello, los tiempos de amasado son orientativos.

Los tiempos de fermentación dependerán de la temperatura ambiente, por lo que estos variarán a lo largo del año. Es por ello que no nos gusta poner un tiempo de fermentación determinado en la receta.

La cantidad de levadura indicada en la receta es la adecuada para obtener un pan de buena calidad. Añadir mayor cantidad de levadura, con el fin de acelerar la fermentación, irá en detrimento de la calidad del pan obtenido.

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