Pollo en adobo

Pollo en adobo

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Adobar consiste en sumergir un alimento en una mezcla más o menos líquida con la finalidad de ablandarlo y, a la vez, aromatizarlo. A diferencia de otras métodos, en el adobo cobra gran importancia el aceite. En nuestro articulo; “Marinado, técnica para conservar y aromatizar“, podéis conocer más a cerca de esta interesante técnica y usarla para preparar platos tan ricos como nuestro delicioso pollo tandoori o el pollo en adobo de la receta de hoy.

Como pronto podréis comprobar, la elaboración de este plato es realmente sencilla, tan solo hay que picar las hierbas aromáticas y mezclarlas con las especias y el aceite. La salsa resultante la usamos para untar la carne y la dejamos macerar durante varias horas. Aunque las hierbas que hemos usado son frescas, si no disponéis de ellas, podéis usarlas secas. Sentíos igualmente libres de sustituir unas hierbas por otras, ya que el adobo puede y debe ser elaborado al gusto de cada uno.

Una vez que que apliquéis el adobo debéis dejarlo que actúe sobre la carne durante varias horas. Lo ideal es dejar la carne en la nevera de un día para otro, ya que así las hierbas tienen más tiempo para transferir a la carne sus aromas. Si no podéis dejar que la carne macere de un día para otro, dejarla al menos durante un par de horas.

El adobo que os proponemos en esta receta puede ser usado para aromatizar todo tipo de carnes, e incluso la podéis aplicar también a pescados o verduras.

Ingredientes [Para 2 personas]:

  • Muslos de pollo – 4 unidades
  • Patata – 2 unidades
  • Zumo de limón – 20 gramos
  • Orégano – 3 cucharadas grandes
  • Albahaca – 1 cucharada grande
  • Pimentón dulce – 2 cucharadas pequeñas
  • Pimentón picante – 1 cucharada pequeña
  • Perejil – 1cucharada grande
  • Romero – 1 cucharada pequeña
  • Aceite de oliva – 60 gramos
  • Sal – al gusto

Pasos del Pollo en adobo

  1. Comenzamos la receta preparando el adobo, para ello, quitamos los tallos a las hierbas aromáticas (romero, albahaca, orégano y perejil) y picamos sus hojas muy finamente. A medida que las piquemos, las ponemos en un cuenco de tamaño mediano. Seguidamente, echamos en el cuenco los dos tipos de pimentón. Mezclamos bien todos los ingredientes. A continuación, vertemos el zumo de limón y volvemos a mezclar. Por último, añadimos el aceite de oliva y la sal. Mezclamos de nuevo. Para que la mezcla quede lo más homogénea posible os recomiendo usar un batidor de mano.
  2. Una vez que tenemos el adobo listo, limpiamos los muslos de pollo de restos de plumas. Para hacerlo de manera sencilla y rápida podemos ayudarnos de un soplete de cocina.
  3. Una vez que tenemos listos los muslos, los metemos en el cuenco donde tenemos el adobo. Embadurnamos bien. Tapamos el cuenco con un plástico y dejamos que la carne permanezca en el adobo durante, al menos, dos horas. Como os comentábamos en la introducción, si la dejáis de un día para otro el sabor será más intenso. En ese caso, debéis guardarla en la nevera y sacar el cuenco regularmente para remover los muslos facilitando así que el adobo penetre por todos lados.
  4. Pasadas las dos horas, o al día siguiente, continuamos con el resto de la receta. Pelamos las patatas y las cortamos en láminas de entre 2 y 3 milímetros.
  5. Ponemos el horno a calentar a 200ºC.
  6. Repartimos un poco de adobo sobre la base de una fuente para horno.
  7. Ponemos las láminas de patata sobre el adobo, formando un lecho.
  8. Disponemos los muslos sobre el lecho de patatas y los embadurnamos con el adobo.
  9. Llevamos la fuente al horno. Horneamos, a 200ºC, durante 40 minutos o hasta que los muslos se doren.
  10. Retiramos y servimos.

Anotaciones y Consejos

A la hora de limpiar el pollo debéis evitar lavarlo bajo el grifo de agua, es una práctica muy extendida que puede acarrear graves intoxicaciones provocadas por la bacteria Campylobacter, podéis ampliar esta información en nuestro articulo; “Qué alimentos se deben lavar antes de cocinarlos“.

Para la elaboración de esta receta hemos dejado la piel a los muslos de pollo, sentíos con total libertad de retirarla si así lo consideráis. Siempre está la opción de que, a la hora de comer, la quite el comensal que lo desee. A pesar de ser un importancia repertorio de grasa, la piel aporta un sabor intenso y un crujiente delicioso.

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