Cocinar con patatas

Cocinar con patatas

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Gracias a su gran valor nutritivo, a su precio moderado, y a que admite todo tipo de preparaciones, tanto como guarnición como también como plato principal, la patata es un alimento básico en la cocina. Hoy te vamos a contar algunos aspectos clave sobre cocinar con patatas.

Propiedades y valor nutricional

Además de ser muy rica en agua, la patata contiene importantes cantidades de hidratos de carbono complejos (que aportan energía y además ayudan a mantener el nivel de azúcar en sangre a raya), es rica en vitamina C (que aumenta las defensas y mantiene en forma el sistema inmunológico), en potasio (muy beneficioso de cara a recuperarse de los esfuerzos, tanto físicos como mentales, y para controlar la hipertensión), en fibra y otros minerales interesantes como el magnesio. Los nutricionistas recomiendan consumirla a diario, ya sea como plato o como guarnición, pero eso sí: con una preparación adecuada.

Conservación

Otra de las ventajas que supone la patata es que pueden conservarse durante bastante tiempo, incluso hasta un mes si están en un sitio seco, ventilado y donde no estén expuestas a la luz directa, para que no se pongan verdes. Si les brotan tallos no conviene consumirlas.

Cocinar con patatas

Se puede cocinar todo tipo de platos con patatas, sin embargo, se recomienda tomarlos recién hechos, ya que cuando pasan unas horas, la textura y el sabor cambian. Otro aspecto importante, a la hora de cocerlas, es que la cocción no debe interrumpirse, ya que si se hace, la patata se encalla y se endurece. Tampoco se recomienda congelarlas, pues a baja temperatura el almidón que contienen se transforma en azúcar y se modifica su sabor.

Tipos de patatas

Existen muchas clases de patatas, más de 400, cada una es óptima para un tipo de guiso o cocción. Sin embargo, podemos dividirlas en dos grandes grupos: harinosas y compactas. Las patatas harinosas, que tienen la pulpa amarilla y a veces la piel roja, son ideales para asar y guisar, porque se hacen antes en el horno y porque el almidón que sueltan engorda las salsas. Sin embargo, las patatas más compactas, que suelen tener la carne blanca y la piel amarilla, son perfectas para freír, ya que quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro; y para cocer, porque no se rompen.

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