Cómo limpiar un calamar

Cómo limpiar un calamar

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Descubre con este vídeo cómo limpiar un calamar

El calamar es uno de los animales más apreciados en las cocinas de medio mundo.  Con él se pueden elaborar infinidad de recetas. Aunque lo habitual es comprarlo en aros listos para su uso, también podemos adquirirlo entero y limpiarlo en casa. En esta entrada que recién comienza, os vamos a mostrar, paso a paso, cómo limpiar un calamar, y poder usarlo así en la elaboración de recetas tan tradicionales como los calamares a la romana o los calamares encebollados.

En diversos países de la zona del Mar Mediterráneo este es un producto muy presente en numerosos bares y restaurantes. En otros países cobra también gran importancia, así, tenemos que en la cocina china y del sudeste asiático es usado en gran número de salteados y platos con arroz y tallarines, en Tailandia se suele vender en puestos ambulantes cocinado a la parrilla, y en la cocina japonesa es utilizado para elaborar shiokara, producto de sabor intenso con el que se acompaña el arroz y para cuya elaboración se dejan macerar los calamares enteros (vísceras incluidas) durante varias semanas.

En la actualidad este animal puede ser adquirido entero o en anillas listas para su uso. Personalmente prefiero comprarlo entero y limpiarlo en casa, ya que así podemos aprovechar algunas partes que no están presentes en los calamares troceados, como es el caso, por ejemplo, del saco de tinta, con el que podéis elaborar unos ricos calamares en su tinta.

La limpieza de un calamar es muy sencilla, consistiendo, básicamente, en retirar las pocas partes del animal que no nos son de utilidad y quedarnos con aquellas otras que tienen interés culinario. A continuación os mostramos, paso a paso, cómo debemos proceder. Como dicen que una imagen vale más que mil palabras os invitamos a mirar el vídeo que también os compartimos, donde podréis ver, con todo lujo de detalles, todo el proceso.

Vídeo: Cómo limpiar un Calamar

Limpiar un calamar paso a paso

  • En primer lugar tiramos de los tentáculos para separarlos del resto del cuerpo. Para facilitar esta labor, podemos meter el dedo índice por la base del cuerpo del animal y despegar las vísceras que nos encontremos pegadas el cuerpo. Junto con los tentáculos extraeremos la cabeza y las vísceras del animal que se encuentran alojadas dentro del cuerpo. Las vísceras las desechamos. A veces, y si el ejemplar es de gran tamaño, podemos aprovechar algunas partes que hay tras la cabeza y antes de las vísceras, aunque en la mayoría de ocasiones no merece la pena debido a su reducido tamaño.
  • Tras la cabeza encontramos una estructura alargada de color plateado, se trata de la bolsa de tinta, debemos retirarla con cuidado para que no se rompa. Podemos reservarla para preparar numerosas recetas en las que este ingrediente es necesario. Si la vamos a consumir, debemos saber que hay que cocinarla, ya que en crudo presenta cierta toxicidad.
  • Ahora, debemos quitar la boca, que está situada en la base de los tentáculos, y se nos muestra como una especie de pico de color negro. Este pico está insertado en el aparato bucal, para extraer el conjunto hacemos presión con los dedos índice, anular y pulgar justo por debajo del mismo, de modo que nos quedemos con una especie de bola.
  • A continuación, retiramos la cabeza del animal, para ello cortamos con un cuchillo justo por la zona donde acaban los tentáculos.
  • Seguidamente retiramos la pluma o concha, que es una estructura cartilaginosa con forma alargada que tiene el aspecto de un trozo de plástico transparente. Su longitud es idéntica a la del cuerpo del animal, por lo que prestaremos atención al retirarla ya que a veces se rompe y nos queda un trozo dentro del cuerpo.
  • Ahora quitamos la fina piel que recubre toda la superficie del cuerpo del calamar. Podemos retirar también la piel que cubre las aletas, que son las dos estructuras con forma triangular que hay a los lados de cuerpo.
  • Tras la piel, retiramos las aletas.
  • Ahora, damos la vuelta al cuerpo del calamar para poder limpiarlo por dentro, para ello introducimos un dedo por el extremo puntiagudo y empujamos. Eso como si diésemos la vuelta a un calcetín. Para llevar a cabo esta acción, podemos ayudarnos del mango de una espátula. Una vez que le hayamos dado la vuelta, lo lavamos con abundante agua y retiramos los restos de vísceras que puedan quedar.
  • Finalmente, volvemos a darle la vuelta. Ya lo tenemos listo.

Una vez que hemos limpiado nuestros calamares podemos cortarlos en aros, o usarlos enteros. También podemos congelarlos para tenerlos a nuestra disposición en cualquier momento.

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