Los problema de grasas y el corazón

Los problema de grasas y el corazón

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Toda una vida creyendo que los adorables flotadores de grasa, que algunos lucen alrededor de la barriga, eran fruto de una desmesurada ingesta de grasa, y, ahora, en los albores del siglo XXI, la comunidad científica recula para exculpar a las grasas como responsables de dichos flotadores y de las dolencias cardiovasculares que padece un importante porcentaje de la población. De confirmarse estas sospechas, muchos de los consejos que nutricionistas y médicos han estado dando a la población durante décadas, acabarían siendo recordados como una anécdota más de la historia de la medicina. Desde Cocina Casera, hemos tratado de desenmascarar algunos falsos mitos sobre el colesterol  y de informar, en nuestro articulo; colesterol; lo que todo el mundo debería saber, de otros aspectos importantes relacionados con este esencial ácido graso

El Instituto Nacional de Salud de EEUU,  llevó a cabo un estudio con dos grupos de personas; uno de los grupos (grupo 1) siguió una dieta alta en grasas y proteínas y baja en carbohidratos, y el otro (grupo 2) siguió una dieta baja en grasas. Tras seguir durante un año la evolución de ambos grupos, los resultados que se obtuvieron, y que sorprendieron a la comunidad científica, fueron los siguientes:

  • Los del grupo con una dieta rica en grasas, perdieron mayor peso que los del grupo con una dieta baja en grasas.
  • Las personas del grupo 1, curiosamente, perdieron más grasa que los que siguieron una dieta baja en grasas, y éstos, a su vez, perdieron más masa muscular que los del otro grupo 1.
  • Ambos grupos redujeron la concentración de colesterol en sangre. Los del grupo 1, redujeron su nivel de triglicéridos y aumentaron sus niveles de colesterol bueno (HDL), lo que contradice la información que hasta la fecha apuntaba a que las grasas eran las responsables de muchas de las dolencias cardiovasculares de la población.
  • El riesgo de sufrir un infarto en años venideros, que se calcula a través de la ecuación de Framingham, dio unos resultados igualmente sorprendentes para ambos grupos, viendo reducido el riesgo para el grupo 1, con una dieta alta en grasas y proteínas, y manteniéndose igual en el caso del grupo con dieta baja en grasas.

En los años 70, se sentaron las bases de toda la hipótesis que culpa a las grasas de los problemas cardiacos que sufre la población. Arteriosclerosis, infartos, obesidad, y otras patologías, han tenido desde entonces a las grasas entre sus principales agentes inductores. En aquellos años, ante el aumento de los casos de colesterol, se dio como solución definitiva la puesta en marcha de dietas bajas en grasas que redujeran los niveles de colesterol en sangre.

El ideólogo de la hipótesis lipídica, un investigador de Minnesota llamado Ancel Keys. hizo un estudio durante 15 años en distintos países, ente los que se encontraban, entre otros, Holanda, EEUU, Finlandia, Grecia, Italia y Japón.

Numerosas fuentes apuntan a que la elección de los países cuyos resultados se recogieron en el estudio se hizo en base a si los resultados obtenidos eran o no favorables a la hipótesis, descartando aquellos países en los que se obtuvieron resultados que refutaban la hipótesis de Keys. En la elaboración del estudio, se ignoraron otros factores de riesgo, como alcohol, tabaco y azúcares. Durante los cuarenta años siguientes, se hicieron estudios tanto a favor como en contra de la hipótesis de Keys, sin embargo, se nombraron hasta seis veces más, los que resultaban favorables que los que la desmentían.

La hipótesis lipídica es la principal baza que justifica la existencia de las estatinas, que son las pastillas más vendidas del mundo, administrándose a personas con altos niveles de colesterol.

Desde hace décadas, hay numerosa información que demuestra la nula validez de la hipótesis de Keys:

  • La introducción de las estatinas se hizo de manera unilateral, sin tener en cuenta los numerosos estudios que no apoyaban la hipótesis.
  • El colesterol es una grasa esencial para nuestro organismo. Por ello, la reducción de sus niveles, ya sea mediante la dieta o la ingesta de estatinas, no solo no reduce los problemas cardiacos si no que puede agravarlos.
  • Un meta-estudio, en el que se analizaron 74 estudios anteriores, concluyó que no hay ningún dato que avale la hipótesis de Keys; nada demuestra que reduciendo las grasas saturadas se reducen las enfermedades cardiovasculares.
  • Estudios recientes, sitúan a los azúcares en el punto de mira como posibles causantes en el aumento de la concentración de colesterol “malo” en sangre.
  • Otros estudios, señalan que el colesterol “bueno” ve aumentados sus niveles por el consumo de grasas saturadas.

Independientemente de que se confirmen, o no, estas nuevas hipótesis sobre las grasas, hay consejos que siempre serán válidos para mantener sano nuestro corazón. Puedes leer algunos de estos consejos en nuestro artículo: algunas recomendaciones para cuidar nuestro corazón.

Y no olvidemos la importancia de hacer un poco de ejercicio al día y de tomarnos la vida con toda la calma que podamos, porque, el estrés también puede acabar con nosotros.Imagen:flic.kr/p/9A72rQ Fuentes: Libertaddigital

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