La soja: ¿beneficiosa o tóxica?

La soja: ¿beneficiosa o tóxica?

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La soja es un alimento que despierta una gran controversia, puesto que hay tanto personas que hablan de sus virtudes, como otras que argumentan que tiene efectos negativos para el organismo. En Cocina Casera, ya os hemos hablado de esta legumbre en nuestro artículo propiedades y beneficios de consumo de soja. Hoy, vamos a ampliar la información al respecto, para tratar de dilucidar si el consumo de este legumbre es tan bueno o tan malo como algunas fuentes señalan.

Soja: ¿veneno o panacea

En la actualidad es fácil encontrar numerosas fuentes donde se alaba las virtudes de la soja, asegurando, entre otras propiedades, que es capaz de curar el cáncer. En el otro extremo, encontramos amplia información sobre la supuesta toxicidad de esta legumbre. Las autoridades sanitarias son más neutrales, afirmando que no hay que olvidar que la soja no deja de ser una legumbre que presenta pequeñas diferencias con respecto a otras. Según numerosos expertos en nutrición, las legumbres aportan grandes beneficios.

Colesterol y soja

Diversos estudios apuntan a que el consumo de soja puede favorecer el control de los niveles de colesterol en sangre. Del mismo modo, otras legumbres como los garbanzos y las lentejas ejercen un efecto similar.

Soja y cáncer de mama

Según un estudio publicado por el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR), la soja puede ayudar a prevenir el cáncer solo en aquellos casos en los que su consumo se haga en sustitución de alimentos dañinos, como es el caso de las carnes rojas. Pero no hay nada en la soja que haga pensar que tiene las propiedades curativas que muchos titulares le atribuyen.

El AICR concluye su estudio asegurando que el consumo de soja no aumenta el riesgo de padecer cáncer. Además, según algunas investigaciones, parece ser que la soja podría ofrecer cierta protección en el caso del cáncer de mama. Los pacientes con cáncer, o que han superado esta enfermedad, no deben preocuparse por consumir productos derivados de la soja.

Los titulares que hablan de los efectos adversos de esta legumbre, centran su atención en uno de los componentes de la soja; las isoflavonas, que son clasificadas dentro del grupo de los llamados estrógenos vegetales. En diversos estudios, se ha relacionado a estas sustancias con el cáncer de mama. Esto se debe a que las conclusiones de esos estudios se basaban en los datos obtenidos en animales de laboratorio. Sin embargo, numerosos y recientes investigaciones han demostrado que los animales de laboratorio metabolizan las isoflavonas de manera diferente al ser humano. Por lo tanto, los niveles de estrógenos presentes en la soja, no generan en el hombre ningún tipo de efecto adverso. En el caso de los extractos de soja, con elevadas concentraciones de estas sustancias, hay que llevar más cuidado.

Los supuestos efectos estrogénicos de la soja

Además del cáncer de mama, a la población le preocupa el que la soja pueda tener efectos negativos sobre los niños o adultos. Algunos medios aseguran que esta legumbre produce efectos parecidos al de otras hormonas, como puede ser un aumento del desarrollo del pecho en los niños, o diversas disfunciones en el aparato reproductor o el cerebro. La Academía Americana de Pediatría señaló, en un estudio publicado en 2008, que no hay datos concluyentes en humanos que permitan apuntar que las isoflavonas de la soja provoquen estos efectos. Esto ha sido confirmado por recientes estudios, como el publicado en 2014 por la prestigiosa revista British Medical Journal.

En 2008, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, hizo un comunicado en el que se decía que el consumo de soja no produce ningún efecto negativo en el hombre, salvo el leve malestar estomacal que puede producir cualquier legumbre.

La soja contiene unas sustancias llamadas goitrógenos, a los que se acusa de ser los responsables de ciertos problemas relacionados con el tiroides. Sin embargo, esto solo se puede dar en aquellos casos en los que se produzca una deficiencia de yodo sumada a una alta ingestión de soja que no haya sido sometida a un proceso de cocción (la cocción inactiva los goitrógenos).

En resumen, podemos incluir la soja en nuestra dieta como cualquier otra legumbre, ya que, como hemos apuntado sobradamente en este artículo, no hay evidencias científicas que avalen sus supuestos efectos negativos.Imagen:flic.kr/p/fjspLT Fuente:consumer

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