Cómo sustituir la sal en las recetas

Cómo sustituir la sal en las recetas

¿Nos votas?

Cada año aumenta el número de personas con problemas de hipertensión y otras dolencias relacionadas directamente con un exceso de sal en las comidas. Además de la sal que añadimos a las comidas que cocinamos en casa, resulta que la inmensa mayoría de alimentos procesados también la incluyen entre sus ingredientes, ¡hasta los dulces!, y, en muchos casos, en cantidades poco saludables.

Para que podáis preparar platos más respetuosos con vuestro cuerpo, a continuación os vamos a dar una serie de recomendaciones sobre cómo sustituir la sal en las recetas. En ocasiones no será necesario eliminar por completo su uso, pero sí que debemos moderarlo, especialmente si sufrimos de hipertensión u otras dolencias asociadas a su consumo.

Especias

Haz sitio en uno de tu armarios y consigue una buena colección de especias. Sin duda, éstas constituyen una de las mejores opciones a la hora de aportar sabor a un plato sin necesidad de añadir sal. Son tantas las especias que podemos usar en la cocina, y tan variadas las combinaciones que con ellas podemos hacer, que el uso de sal no será necesario para potenciar el sabor de nuestros platos. Destacan, por ser las más conocidas, el curry, el pimentón (tanto dulce como picante), la nuez moscada, el azafrán, la cúrcuma, la canela, los clavos de olor, los diferentes tipos de pimienta, etc. Anímate a probarlas y el sabor de tus platos ganará en matices.

Hierbas aromáticas

Como las especias, las hierbas aromáticas constituyen una gran alternativa al uso de sal. Con ellas podemos realzar notablemente el sabor de los alimentos. Como en el caso de las especias, son muchas las opciones que podemos encontrar; ajo, perejil, laurel, romero, tomillo, ajedrea, salvia, hierbabuena, menta, cebollino, orégano, etc. Todas ellas podemos comprarlas en pequeños botes listas para su uso. También tenemos la opción de comprarlas en fresco, ya sea recién cosechadas o en pequeños contenedores con la planta viva. Mi consejo es que optéis por esto último siempre que lo veáis viable. No cuesta nada tener una jardinera en una ventana con una pequeña colección de hierbas aromáticas. El sabor y aroma de las hierbas frescas es muy superior al de las deshidratadas.

Pastillas de caldo y otros saborizantes comerciales

La mayoría de saborizantes, caldos y pastillas de caldo concentrado que podemos comprar son ricos en sal. Lo recomendable es no usarlos, y, si lo hacemos, debemos tratar de buscar productos en cuya etiqueta se indique expresamente que son bajos en sal. Tampoco debemos abusar de otros productos que también incluyen una buena dosis de sal en su elaboración, como es el caso de salsas de tomate, ketchup, mayonesa, sales de apio, extractos de carne, aceitunas, encurtidos y salsa de soja. A la hora de cocinar podemos incluir ingredientes que ya incluyen sal, como es el caso del queso.

Sal marina

Tanto si padecemos hipertensión, o simplemente queremos reducir la ingesta de sodio, podemos optar por el consumo de sal marina y sal ligera, ya que ambas contienen este elemento en menor proporción que la sal común de mesa. Esto no quiere decir que podamos consumirlas a discreción, debemos intentar reducir al máximo su uso e introducir en nuestras recetas alguna de las alternativas que os hemos dado en este artículo.

Acostumbrado a la comida salada, es posible que al comienzo de nuestro tránsito hacia una alimentación más saludable nuestro cuerpo se muestre reacio y poco dispuesto a colaborar, no desistamos, las costumbres se pueden y se deben cambiar cuando nuestra salud está en juego. créditos-flickr:8363028@N08

Deja tus comentarios y dudas en nuestro facebook