Un tipo de queso para cada plato

Un tipo de queso para cada plato

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El queso goza de una gran presencia en la cocina, donde es usado para la elaboración de numerosas y muy diversas recetas, desde servir como acompañamiento a cobrar un absoluto protagonismo. En España, este alimento está presente en numerosos platos, a los que otorga un contrapunto de textura y sabor delicioso. En el mercado se pueden encontrar una gran variedad de quesos, lo que nos permite decantarnos por uno u otro dependiendo del tipo de plato que vayamos a preparar. En Cocina Casera, hemos usado queso en gran cantidad recetas, como en el caso de nuestro pastel de queso y frutos del bosque, o en unas deliciosas patatas asadas con queso emmental. Para que sepáis la variedad de queso que debéis elegir para cada receta, os invitamos a leer las recomendaciones que siguen a continuación, a través de ellas aprenderéis que hay un tipo de queso para cada plato.

Ensaladas

Para este tipo de elaboración van muy bien los quesos frescos de textura blanda, como el Burgos, la mozzarella fresca o el queso feta, ya que presentan un sabor suave y una consistencia baja. Otra opción son los quesos en un punto intermedio de curación, hechos tacos y combinados con distintos tipos de fruta, como melocotón o naranja. Una de las mejores opciones para una ensalada es el edam, que es un queso suave ideal para servir acompañado de diversos frutos secos. En nuestro recetario encontraréis numerosas recetas de ensalada en las que se ha usado queso, como en el caso de nuestra ensalada de hojas verdes, queso azul y pera.

Pasta

Con la pasta ligan bien los quesos con un contenido graso elevado y una consistencia semidura o dura. Lo ideal es rallarlos y añadirlos en el último momento, sin gratinado. Entre los quesos que más se suelen usar con este fin tenemos los quesos de cabra curados, los quesos manchemos curados y el parmesano. Un consejo: es recomendable rallar el queso en el momento de usarlo, para que no pierda gran parte de su aroma.

Gratinar

El queso estrella a la hora de preparar un gratinado es la mozzarella semicurada que siempre suele estar presente en platos de pizza o pasta que llevan una fina capa de queso fundido por encima. El parmesano rallado es otro opción muy interesante. También podemos hacer uso de queso brie y camenbert, que ligan muy bien en gratinados sobre carne, coliflor cocida o patatas. En la mayoría de casos, basta hacer uso del grill, a unos 10 centímetros de distancia, para que el queso quede perfectamente gratinado.

Salsas

A la hora de cocinar, emplearemos quesos semicurados y cremosos, puesto que su contenido en leche y grasa hace que se deshagan fácilmente al entrar en contacto con una fuente de calor, aportando a los platos su aroma y sabor. Una de las preparaciones en las que el queso no suele faltar es en los soufflés, como en el caso de nuestra receta de soufflé de queso y hierbabuena. A la hora de usarlos, hay que tener en cuenta que se deben añadir hacia el final de la cocción, y, a fuego suave, remover para que se deshagan lentamente. Si no se hace así, se corre el riesgo de que se formen grumos.

Fondues y rellenos

Para preparar rellenos debemos elegir quesos semicurados como el manchego, el gouda, el emmental o el edam. Todos ellos son ideales para ese fin porque aguantan las frituras, y se deshacen poco a poco en el interior de un soufflé, una quesadilla o una empanada.

En el caso de que queramos elaborar una fondue usaremos quesos muy grasos que se fundan bien, como es el caso del gruyere o el emmental. Además, pueden ser usados tanto para elaborar todo tipo de rellenos como para rematar un sandwich o un bocadillo caliente.

Repostería

Uno de los quesos que mejores resultados da en repostería es el mascarpone, ¿quién no ha probado alguna vez el tiramisú? También son muy interesantes otros quesos para untar, ya que éstos gozan de un sabor suave, un elevado contenido en grasa, que los hace ser muy versátiles, y una textura cremosa, ideal para elaborar numerosas preparaciones. Entre los quesos españoles más usados, para acompañar mermeladas, o elaborar mousses, flanes y cremas, tenemos el feta y el queso fresco de Burgos.

Como postre

La gran mayoría de quesos pueden ser consumidos como postre independientemente de su punto de maduración. En la mayoría de preparaciones se busca lograr un contraste entre el sabor y aroma del queso y el del resto de ingredientes. Así, por ejemplo, se puede preparar una tostada con mermelada de albaricoque y un poco de queso cabrales o queso roquefort. Si no nos gusta el queso curado, podemos optar por rmezclarlo con nata hasta obtener una crema de sabor más suave.

En nuestro recetario podéis encontrar infinidad de recetas, tanto dulces como saladas, elaborados con distintos tipos de queso. Os dejo a continuación un enlace en el que podéis pinchar si deseáis ver algunas de ellas. ¡Nos vemos pronto!

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